martes, 19 de julio de 2016

Entrevista Gaston Souto (6/11/2011)

Gastón Souto de 33 años, forma parte de esa generación de historietistas que se formaron en el contexto de la ausencia de editoriales, y para quienes la autoedición se convirtió en “un excusa para profesionalizarnos” recién recibidos en bellas artes, en 2001 un grupo de laburo de la facultad, un grupo de amigos, decide hacer una revista “surge como una conexión al grupo que habíamos creado. Y al estar recibido cada uno, teníamos miedo de dispersarnos, estábamos como medio en una nebulosa, no sabíamos que hacer porque en el ámbito de académico y artístico, lo que es las bellas artes, no nos cerraban.”
Así nos cuenta, surgió la Lule Le Lele. Revista de historietas que llego al número 15 y este año [2011] se acaba de editar un libro festejando sus 10 años de trayectoria en el medio. Estuvimos con Gastón y entre mate y mate charlamos un poco sobre toda esa experiencia.

¿Cómo te relacionas con el dibujo primero y después con la historieta?

Respecto a empezar a dibujar, bueno, desde siempre. Desde que soy chico. Después la parte de instrucción con el dibujo en la secundaria, estudie publicidad y tenía un poco de dibujo. Era más publicidad desde lo grafico, era una escuela como que estaba medio quedada en el tiempo y tenían contenidos de publicidad como del año 50. O sea que era todo dibujo, te recibías de dibujante del año 50 (risas).

¿Pero ya estabas definido por el dibujo?

Si, desde siempre estuve definido hacia el dibujo. En realidad me anote en la secundaria de publicidad por desconocimiento, por ignorancia. Yo había estado en una escuela de Quilmes en solano y no había mucha información sobre las carreras y las secundarias. Estando ahí el único lugar que más o menos se acercaba a lo que era dibujo, era dibujo técnico que nada que ver. O sea que estuvo bueno, en cierto punto, que mis viejos se hayan separado en esa época, mi vieja se haya mudado para Avellaneda y desde ahí viviendo con mi vieja empecé a averiguar escuelas. Vi dibujo publicitario y bueno, me enganche ahí. Pero por desconocimiento, si hubiese sabido que existía una escuela de bellas artes me anotaba directamente en bellas artes, que quedaba a dos cuadras (risas)…Después hice un posgrado de muralismo.

¿Cómo fue el paso de terminar los estudios e insertarse en el mundo profesional, desde el dibujo?

Mundo profesional, quizás, ahora en estos últimos años que más o menos nos estamos metiendo, pero durante muchos años y mientras estaba estudiando… desde los 20 años doy clases de historieta, sin saber historieta, o sea que el dar clases de historieta también me obligo a investigar sobre el tema. Eso fue como una obligación a estudiar un poco sobre los recursos de la historieta, y eso estuvo bueno en el sentido de estudiar un poco el medio. Lo que es laboral y profesionalizarse con el dibujo, que se yo, cada tanto hacíamos algunos trabajos, ya sea para publicidad o lo que sea. Pero nunca abandonando la docencia. Hasta hace unos años que por mi parte decidí un poco abandonar la docencia que me consumía mucho tiempo y no me dejaba un margen como para un desarrollo personal y artístico. Fue una decisión de avocarse solo a lo que es el trabajo de dibujo y hasta el momento es como estar en la lucha, es un rubro medio jodido que no hay como una cierta estabilidad. El rubro del dibujante es cómo, que se yo… hoy tenes 20 millones de cosas para hacer o un mes de mucho laburo y después estas tres meses sin nada.

¿Qué diferencia hay entre trabajar para publicidad y trabajar haciendo historietas?

La historieta es un laburo muy forzoso, no es lo mismo que hacer una ilustración, tenes que pensar en muchos aspectos para que quede bien, tiene mucho labor atrás. Y quizás en la publicidad es menos el laburo, es muy rompebolas pero quizás en dos días podes ganar lo mismo que todo un mes haciendo una historieta de 30 páginas. Por el tiempo de trabajo y la ganancia conviene más hacer eso y después hacer historieta por placer o por amor. Pero laburar de historieta para afuera, que no te conoce nadie, que tu laburo no es apreciado, que no haces carrera, y que lo que vos laburas y te rompes el orto, no se va a valorar es preferible hacer lo otro...Igual parece como superado lo que digo, pero también es como cavarse su propia tumba. Es tener que rebuscártela a veces teniendo laburo, a veces no.
Y también es una incertidumbre…para poder avocarme a lo que es el dibujo yo deje muchas otras cosas, yo deje un montón de otras cosas. Deje una estabilidad que me daba un laburo donde yo sabía que cobraba todos los meses…el ultimo laburo que tuve fue de vicerrector en una escuela de diseño de moda, o sea, dando clase y todo eso había llegado a ese cargo y estaba bueno, pero me consumía todo el tiempo y no podía hacer nada de lo que realmente amaba que es dibujar o hacer historieta. Entonces fue como perder algo para ganar otra cosa, ganar mi espacio de hacer lo que realmente me gusta. Estaba como esa lucha filosófica ¿viste? Me voy a morir, toda la vida haciendo esto como un laburo que yo no amo, o me muero de hambre y hago lo que me gusta.

La Lule tiene como dos momentos, uno más fanzine al principio, hubo un tiempo en que pararon, y después arrancaron de nuevo. ¿Cómo fue esa pausa en el medio, y como los encontró a ustedes que arrancaron de un modo y después retomaron ya desde otro lugar, con una apuesta distinta y con más profesionalismo?

La primer etapa era sin ninguna excusa extra más que hacer una publicación para un entorno reducido, nuestros amigos, familiares, lo vendíamos en la puerta de la escuela …hacíamos muestras, era una especie de catalogo al principio, hacíamos una muestra y estaba la revista, era dejar un registro de esas cosas. Pasaron muchos colaboradores, muchos amigos, habíamos empezado cerca de 8 personas y con el tiempo, fueron dejando ya sea por responsabilidades, etc. Fuimos quedando cada vez menos. Cuando decidimos hacer la publicación, que es a partir el número 10, que es más profesional, fue a raíz de que nosotros estábamos laburando en una revista que se llamaba “Esperando a Godot” que tenía una buena tirada, una buena distribución. Entonces dijimos “bueno, nosotros ya más o menos observamos cómo se labura, vamos a arriesgarnos a hacer nuestra revista con esa calidad”. Éramos una sociedad de 4 personas, no 5… Y dijimos “bueno, lo tomamos con mayor responsabilidad y vamos a ver qué pasa” Juntamos la guita, habíamos buscado un par de publicidades y todo eso, pero básicamente siempre era plata de nuestro bolsillo…íbamos invirtiendo para sacar una revista y la ganancia de la primer revista nos llevaba a hacer la otra quizás con más calidad, con mas cantidad de páginas, siempre poniendo la misma cantidad de plata, nunca sacábamos para nosotros sino que siempre íbamos metiendo mas …
y cada revista desde el numero 10 hasta el numero 15, fue siempre con un poquito más. Pasaron diez años y nosotros fuimos aprendiendo el oficio, aprendiendo de los errores, aprendiendo de cada número que salía, discutimos bastante. Cada número que sale nos reunimos para discutir los guiones, la estética, donde fallamos, todo eso, como un aprendizaje para el siguiente material y en esos diez años nosotros pasamos por el hecho de bueno, laburar para afuera, industrializar nuestro trabajo. No es lo mismo, antes hacer una página para la revista que nos parecía un montón que después de laburar para afuera… no se… tenias que hacer 100 páginas en un mes, entonces ya adquirís otro profesionalismo.

Respecto al libro, que vendría a ser el primer número de Lule que no editan ustedes ¿Cómo fue que llegaron a eso?

Llegamos a eso porque estábamos en una etapa de que se nos hacia cuesta arriba juntar plata, Martin y yo fuimos papa, y es como mas difícil encarar un proyecto que no genera dinero. Nunca genero dinero y siempre genero gastos. Estábamos en una etapa donde no podíamos invertir y teníamos que hacer como un salto, ya no tenía sentido seguir haciendo la revista, poner guita y tampoco que sea una tirada que no llegaba a mucha gente. La conocía un grupo reducido. Y estábamos medio podridos de todo el tema industrial de preparar el producto, ir a la imprenta, a la distribuidora, buscar publicidad, ir a cobrarlas después, dejar a consignación….Dijimos “bueno, vamos a preparar un numero“. Quedamos tres solos en la organización que éramos por ahí los que podíamos bancarnos el decir “tenemos 30 páginas para hacer en un mes y las hacemos”. Y empezamos a buscar editores, en una convención que había sido Animate, aprovechando que estaban todos los editores, y tiramos el proyecto. Armamos como un modelo para graficar la idea que teníamos, la idea era de hacer un libro con 100 páginas, todo color. De todos ellos, buena onda con un par de editores, pero el que se engancho fue Pablo Muñoz. Fue un par de idas y vueltas de ajuste con respecto a los contratos y después nos pusimos a realizarlo. Fue medio a las corridas, fue una experiencia medio entre alegre y saturada porque el editor lo quería presentar para la feria del libro y teníamos un mes de trabajo para hacer el libro. Ya teníamos los guiones y todo pero tuvimos que apretar a los colaboradores y nosotros hacer ventipico de páginas coloreadas en un mes, más todo el diseño. O sea que fue un trabajo industrial. Fue un trabajo que no lo disfrutamos como si hubiésemos tenido más tiempo. Pero sin embargo, fue como un reto para nosotros y estamos contentos de que pudimos cumplir con eso. Después el libro estuvo guardado 5 meses más sin salir…por una interna del editor con la imprenta.

Lo digital. ¿Cómo te vinculaste con los blogs? y Ahora te puedo preguntar también sobre el facebook, ¿Qué aporta a los dibujantes?

Nosotros somos de una época donde no existía nada de esto, por ahí hay pibes que ya nacen con la tecnología. Yo no tuve computadora hasta hace, no se…4 años. En realidad yo tengo blog por una cuestión comercial. Siguiendo esa premisa cuando me puse Facebook, era una excusa para que entren al blog con la idea de que quizás de ahí alguien lo vea y pueda encontrar algún laburo…hay una potencialidad ahí de difusión que es buenísimo. Un poco me asusta el tema de involucrarme tanto y perder esa esencia primaria de que es una herramienta para publicidad… Y tampoco tiene sentido subir tanto material, es como que para estar tenes que hacer. Como un espectáculo, siempre están esperando que hagas algo nuevo. Y eso es medio macabro porque orgánicamente uno no siente la necesidad siempre de hacer cosas o de complacer a los demás. Se genera una complicidad entre la gente que consume Facebook y nuestro caso que somos productores.

¿Cómo incorporas la tecnología y la computadora a la producción artística?

Con respecto al arte digital lo hago cuando es por laburo, o por una cuestión de practicidad. Pero lo que es para mí, Trato de no perder lo que es el laburo manual, el contacto con las cosas…cuando tuve la computadora era el tema de lo nuevo y de poder hacer lo que hacía a mano con esto. Cuando le sacaste la ficha y caíste en la cuenta de que estuviste, no sé, 20 horas laburando para hacer una ilustración como un pelotudo alienado y después decís “hubiese estado 20 horas pintándolo a mano y me queda algo concreto, no algo virtual”. Yo tengo como esa cosa del valor de tu tiempo. Todas las cosas que hago para la Lule, la tapa y todo eso, lo pinto a mano. Me gusta tener el objeto, en ese objeto veo justificado todo el tiempo que perdí, lo mismo con las historietas, trato de hacer todo a mano.

De todas las cosas que hiciste, ¿de cuáles estás más orgulloso y que cosa harías de nuevo?

No volvería a hacer los laburos que hice para afuera. No haría todo el laburo esclavo de historieta que hice, no me llevo a nada ni me hizo ganar nada, solo subsistir en un momento. Eso no lo volvería a hacer por nada del mundo. Y después yo soy muy crítico, yo soy el que más palos se da personalmente con la obra. Muchas cosas de Lule las reharía de nuevo, casi todo. Lo que más me gusta es lo último que hice y siento que durante mucho tiempo me avoque a lo que era la imagen, quizás al dibujo, que era de donde yo venía y de la experiencia que tenia, y no tanto en contar historias. Creo que a veces no es necesario un buen dibujo, si un dibujo consiente. Lo más importante es poder contar una buena historia. Creo que en toda la etapa de Lule y toda la historia de Lule, fallo en ese punto. Fue un poco lo que me puse ahora como meta. Es muy difícil no querer meter cosas con el dibujo, uno a veces se tienta, pero creo que en esta etapa y en este libro lo que hice fue un poco manejar ese impulso y priorizar lo otro. Y si, lo que más me identifica es la Lule. Quizás lo que más cuesta es la historieta, no me considero dibujante de historieta sino dibujante a secas, que hace un esfuerzo enorme para hacer historieta. Me cuesta muchísimo cada vez que tengo que hacer una historieta, no sé, de 10 páginas utilizo 300 páginas de bocetos. Porque también carezco de una estructura literaria, o de escritura, entonces siempre doy muchas vueltas con eso. Cada historieta trato de que sea como una composición uniforme, lo agarro de distintos ámbitos desde lo musical a veces, como componerlo con distintos momentos. Muchos de mis trabajos de historietista los haría de nuevo.

Muchas gracias.-


*esta entrevista se publico originalmente en el número 2 de la Revista Digital Noviembre, en Noviembre de 2011.

2 comentarios:

Salvador A. Barboza dijo...

"Creo que a veces no es necesario un buen dibujo, si un dibujo consiente. Lo más importante es poder contar una buena historia."

Me llevo esta frase.

Gracias por compartir esta nota!

Ricardo De Luca dijo...

gracias por leer!