Facebook me avisa del cumpleaños de “F”, hace
mucho que no tengo contacto con él. En realidad, nunca tuve un contacto
verdadero, “F” era un amigo virtual, una relación establecida a través de las
sugerencias de Facebook. Teníamos intereses en común, hubo intervenciones en
los muros de cada uno, se compartieron publicaciones, se intercambiaron algunos
comentarios, pero nada más de eso. Hoy cuando me avisa de su cumpleaños exploró
su muro después de mucho tiempo para saludarlo, y veo que las últimas
publicaciones que hay allí son, justamente, saludos de cumpleaños, de varios
años anteriores. Ninguna publicación propia, ni reposteos ni comentarios de
estado. Reviso más atrás y encuentro un posteo donde alguien en uso de la
cuenta de “F” anuncia el fallecimiento de “F”. Situaciones como esta empiezan a
repetirse, muros inactivos de usuarios que fallecen, muros que quedan con
actividades anteriores, con publicaciones, fotos, comentarios, reposteos ocasionales de lejanas relaciones y acontecimientos, pero que van acumulando publicaciones sugeridas por Facebook. Los saludos de cumpleaños se acumulan, a veces incorporando un
“saludo al cielo” o comentarios conmemorativos. La inactividad de cuentas
virtuales, de usuarios de distintas plataformas no es algo nuevo, como tampoco
lo es el abandono de espacios virtuales o las páginas de internet que quedan
colgadas como testimonios de algún proyecto comunicacional o comercial
abandonado. La novedad es que estas páginas de usuarios, las redes, establecen
un vínculo personal que los convierte en una suerte de representación misma de
la persona y a la vez exhibe un avance de lo virtual sobre la realidad, y en el
caso del fallecimiento de un usuario, esto cobra un particular contraste. Es
un fenómeno que creo merece alguna reflexión antropológica.
La era del punto com
La primera época de internet estaba marcada
por la incógnita y la novedad. La novedad de un nuevo y rápido modo de
comunicación y la incógnita de no saber exactamente qué función cumpliría ese
modo de comunicación y cómo generaría dinero. Lo primero que circuló por
internet fueron textos y la primera forma de publicación virtual fue la primitiva páginas internet, la pagina web. En su mayoría estás páginas pertenecían a empresas o
instituciones. Solía decir Bill Gates en aquellos años, que la internet era el
más democrático de los mundos porque una página de internet le cuesta lo mismo
a una gran empresa que a una pequeña. Las páginas web expresan la forma más
pura de la realidad de la red. Poner una página implica pagar un hosting, (un
servidor donde se aloja la información de la página y al cual se dirige las PC
a la hora de leer) y un dominio (que no es otra cosa que la dirección). La
internet se compone de estas páginas, los navegadores y los buscadores son los
medios que instrumentan y organizan esa experiencia para encontrarlas. Lo
importante aquí es que la internet inicial solo ofrecía estas páginas para ver.
Era un mundo inconexo de textos para leer.
Ahora toda esa experiencia inicial cierra de
algún modo el círculo de lo que se llamó la burbuja “punto com”, volvemos al
punto inicial de la incógnita. Realmente en este momento no estaba muy claro
cuál sería el modelo de negocio que daría la Internet, pero había muchas
expectativas. El Nasdaq, que es mercado bursátil que inventaron en Estados Unidos para articular las inversiones públicas y privadas en el desarrollo
tecnológico y cuyo centro de poder podemos ubicar en Silicon Valley, se empezó
a llenar de inversionistas de riesgo, las acciones de las startup con dominios “punto
com” volaron por las nubes. Cualquier empresa que tuviera un “punto com” tenía
un activo bursátil para capitalizar en el NASDAQ, pero con el tiempo la
realidad de un negocio que no guardaba relación con una realidad material que
capitalizar se desplomó. La burbuja punto com se basaba en el registro
justamente de los dominios, que era lo que se compraba y vendía en las operaciones del
NASDAQ, con la especulación de que en algún momento y de alguna manera eso iba
a generar ganancias. Como en toda burbuja financiera el dinero circulaba sobre el
vacío. Esto duró entre 1994 y 2002,
cuando las empresas de tecnología tuvieron que responder por todas las
inversiones que recibieron y no pudieron hacerlo. Se produjo un sin fin de quiebras,
desaparecieron los activos tóxicos y quedó una suerte de depuración del mercado
y tomó fuerza el segundo modelo de página de internet, los portales.
La era de los portales.
Podríamos distinguir entre dos tipos de portales, los “portales contenido”, que eran espacios donde se subían artículos, fotos y más tarde videos. Guardan cierta relación con la página institucional solo que no pertenecía a una institución o empresa. Se trata de un espacio más próximo a una publicación de interés general, no podía ser asimilada a la forma de propaganda, sino que tiene más relación con la una forma periodística, era una suerte de diario virtual. Un espacio donde uno iba a buscar información, contenido de interés.
Por otro lado, los “portales plataforma” tenían las mismas características de los portales contenido, pero incorporan los foros y otro tipo de servicios, como era específicamente las casillas de mail. Aquí ya podíamos encontrar Yahoo y más tarde Google. Es importante observar cómo se empieza a transformar la experiencia de internet, desde una experiencia de lectura que era la navegación inicial, primero se agrega la participación (a través de los foros, cómo veremos más adelante) y luego el servicio (la casilla de mail), es decir la navegación empieza a establecer otro tipo de relación con el usuario de internet.
Los foros eran espacios donde los usuarios
podían interactuar entre sí. Ya sea comentado las notas o en espacios puros de
internación donde había “salas temáticas” dedicadas a temas de interés, en
muchas ocasiones propuestos por los mismos usuarios. Entre este tipo de
portales recuerdo como los más famosos “el sitio” o “Terra” pero había más,
“Taringa” entraría dentro de esta categoría. Aquí ya empieza a cobrar forma la
figura del usuario, que debía loguearse ya sea para participar de los foros
temáticos o en los foros de las publicaciones.
La figura del usuario y su registro en el portal, así como su participación
serán clave para el desarrollo posterior de la red.
La red de redes, la internet de los usuarios.
Excede mí intención en esta nota, pero la
incorporación de los celulares inteligentes sin duda crea una nueva fase de la
internet donde la participación del usuario se consolida y se transforma radicalmente la experiencia de internet, algo ya he analizado en una nota anterior. Lo importante aquí es que
el derrotero que va de la lectura de textos, a la participación activa y luego
el servicio de comunicación (los mails), lleva a un nuevo servicio que es el de
ofrecer espacios de publicación. Así aparece el servicio del blogspot (también
podemos hablar de YouTube). Fundado en 1999, por dos desarrolladores norteamericanos,
Evan Williams y Meg Houritan, que fundaron la empresa Pyra Labs. Blogger le
ofrecía al usuario, un espacio donde publicar textos sin necesidad de tener
conocimientos de ningún lenguaje de programación. Eran páginas con formatos pre
armados donde uno solo tenía que publicar los textos, imágenes y también se
podían vincular videos desde otras plataformas. La historia de Pyra Labs
responde a lo que comenté más arriba sobre la incógnita de internet. La empresa enfrentó una crisis económica en tanto
se acabaron las inversiones iniciales, ya que, al no haber encontrado un modelo
de negocio, no podía responder frente a sus inversionistas y a sus
propios empleados. Se intentó incluir un plan pro, donde se le agregaba al
servicio algunas opciones más, pero no resultó, hubo una huelga y Blogger en
manos de Williams se convirtió en una suerte de proyecto fantasma. Hasta que
finalmente la empresa termina siendo adquirida por Google, que la incorpora a
su modelo global de negocio, donde un conjunto de servicios gratuitos
vinculados se ofrece a cambio de la participación en la red. Podríamos decir, y
no creo ser muy original en esta idea, que la internet actual, el mundo de la
red, produce usuarios. Está producción de usuarios desemboca en una sociedad
virtual, a la que, por supuesto, le suceden muertes virtuales.
La internet de las cosas olvidadas.
Llegamos por fin a esta internet de usuarios,
que es el mundo de las redes. Aquí lo que circula es el contenido que los
usuarios suben a la red. Y en un sentido aún más profundo, los usuarios mismos.
El mundo de la red hoy es un mundo de usuarios, de sujetos virtuales que
interactúan entre sí, que comparten, repiten, comentan, publican, se trata de una
sociedad virtual. Uno, a veces, va a las redes en busca de sujetos, usuarios a
quienes seguir, este es el mundo de los influencers y los productores de
contenido. Alrededor de todo esto están las páginas institucionales, las apps
de servicios y contrabandeada en medio del algoritmo, está el verdadero negocio
de la red: la publicidad, que se instrumenta desde las plataformas. El varadero
poder de la red está justamente en el control de la plataforma, de las
publicaciones que circulan y los usuarios que ofrece, en otras palabras, el
poder hoy está en el privilegio de circulación. No hay que ser muy astuto para
darse cuenta que mezclado entre las sugerencias estadísticas de intereses que
produce el algoritmo, se introducen publicaciones que no responden al mismo. Es
lo que la red quiere que veamos.
Pero volviendo al tema que motiva esta nota,
llego aquí al corazón de este humilde análisis, por qué es esta nueva dinámica
de la red lo que permite el fenómeno de los cementerios virtuales. Ya que su
mecanismo de funcionamiento requiere que existan espacios para los usuarios, es
el precio que pagan las redes por nuestra atención. Entonces se presentan estos
espacios de publicación que permanecen mientras no demos de baja las
publicaciones o bien las cuentas en sí. Blogger ofrece un buen ejemplo de esto.
El modelo de publicación que ofrece ha pasado un poco de moda y la fiebre de
blogs que en algún momento hubo terminó dejando un sin fin de blogs
abandonados. Se puede ver en los links de este mismo blog una enorme cantidad
de blogs abandonados cuyas últimas publicaciones datan de muchos años atrás.
Aquí estaría el primer gran cementerio virtual. Las paginas de internet de la
época anterior se bajaban en tanto uno dejara de renovar el domino o de pagar
el hosting, estos espacios de usuarios no. Google sigue dejando en línea los
blogs, aunque sus creadores ya no estén.
El segundo y tal vez más complejo son los
perfiles de usuarios que han fallecido. Aquí hay una diferencia sobre los
blogs, ya que se trata en este punto de cuentas de usuarios y no de espacios de
publicación (como serian Blogger o Youtube). Las redes de usuarios no son
espacios de publicación, aunque contenga alguna forma de recipiente virtual,
las cuentas de usuarios en las redes son formas de existencia virtual. Al abrir
una cuenta en Instagram o X, uno lo que hace es empezar a existir en la red y
una vez allí interactúa con las reglas que la red propone.
Pero ante la inactivad (ya sea por desinterés o deceso) se presenta un dilema. Porque parte de la valoración de las plataformas de usuarios depende de la cantidad de usuarios que tengan y depurar las cuentas inactivas o de personas fallecidas implicaría de alguna manera reducir justamente el número de usuarios y por tanto el valor de la plataforma. Pero el otro riesgo es encontrar una red vacía, llena de cuentas sin actividad que permanecen como casas abandonadas. Al gran peligro para el futuro de las redes que era quedarse sin usuarios activos hoy se le puede sumar el peligro de quedase sin usuarios vivos. Hace algunos años alguien hubiese dicho que esto es un debate irrelevante porque las cuentas personales de cualquier red social tenia muy poco valor, y bien podía ser una moda pasajera. Pero hoy cuando ya varias generaciones han atravesado buena parte de vida en la red, y cuando autoridades públicas como privadas revisan el Facebook de los empleados para conocerlos, y gran parte de la información que circula lo hace a través de las redes, el tema cobra otro valor. La salud y el futuro de cualquier red implicaría de alguna manera, depurar y evitar la multiplicación de cuentas inactivas (ya sea por desinterés o por deceso del usuario).
La inactivad es fácil de detectar por los
mecanismos de la red, pero el motivo es lo difícil. El problema del desinterés
obliga a los diseñadores de red a innovar permanente para adaptarse ya sea a
los nuevos intereses como a las nuevas costumbres de sus usuarios, incorporase
a las nuevas tecnologías (un buen ejemplo de esto es como Facebook ha
conseguido pasar desde el mundo de la navegación de pc de escritorio a la
navegación de celulares inteligentes). Pero si el motivo es el deceso, la red enfrenta
otros problemas, pues debería tener información por fuera de su entono.
Información del mundo real. El padrón de decesos. Hasta ahora la manera es que
algún familiar de la persona fallecida informe a la plataforma y aporte pruebas
del fallecimiento. En el caso de Facebook, la cuenta de usuario toma la forma
de cuenta homenaje. Pero la forma más precisa sería posible a partir de un
cruce directo con instituciones estatales, es decir, que, a partir de algún
contacto con los registros nacionales, se den bajas automáticas de usuarios.
Pero esto convertiría a la red, de alguna manera, en un organismo estatal. Y
queda por preguntarse qué tan lejos están realmente las redes de ser un
organismo estatal.





