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miércoles, 18 de julio de 2018

Aparatear las redes III. La circulación de contenido gráfico, el reino del MEME

En Facebook la lógica es distinta. Aquí el objeto principal para circular es una imagen, que del tamaño de la pantalla sirve para comunicar un mensaje. A esas imágenes que se viralizan se le llama "memes". Su funcionamiento trae consigo la lógica de publicidad grafica, una imagen en una revista que quiera vender alguna cosa debe tener las características de un meme, pero tal vez la forma más semejante es del afiche callejero. Es también una imagen de debe comunicar algo al pasar, rápido, pensando que el transeúnte no se va a detener demasiado en la imagen ni en el mensaje.
Tiene también mucho del humor grafico, el chiste de una viñeta. Una imagen y un texto. Hay incluso memes con varias imágenes en secuencia, en lenguaje de historieta (véase el meme del helicóptero apache). En sus formas más habituales un meme utiliza alguna imagen (o varias, en ese caso armando una secuencia) de algún actor, alguna cosa o película y con un texto sobreimpreso realiza algún comentario irónico o absurdo. Sucede que en general los memes son chistes. Hay incluso un dibujante argentino, Martin Almeida que se ha dedicado a hacer memes con chistes que captan a la perfección las lógicas del formato, cruzando frases con otras referencias. Tiene una página de Facebook (grandes frases ilustradas).

El afiche, la publicidad callejera, exige una estructura económica detrás, no se trata solo de producir el mensaje y condensarlo en la imagen, hay que montar la estructura económica que permita hacerlo circular. El afiche debe ser impreso, distribuido y ubicado en la vía pública. Para llegar a la mayor cantidad de público, debe tener más ejemplares impresos y debe haber mayor estructura de distribución y colocación. En cambio el meme no. Alcanza solo con poder producirlo para empezar a hacerlo público, la red ya fue instalada. No obstante la circulación es otro tema. Lo importante aquí es que a diferencia del afiche que requiere una estructura económica (ya sea publicitaria o política), el meme puede ser producto de la actividad individual.
producido por alguien con mínimos recursos y capacidades técnicas. Puede, en otras palabras, ser anónimo y plural, y desde ese anonimato, puede confundirse, o ser asociado a "la voz de la calle". Los memes, podemos escuchar, serian productos del ingenio popular. Así se nos presenta la imagen del oficinista aburrido que dedica alguna parte de su tiempo libre en hacer memes chistosos sobre alguna cosa que le interese. Y no digo que no pueda existir, la cuestión es que suponer que alguna parte de la sociedad se expresa a partir de imágenes en los medios digitales debería implicar mayores reflexiones. ¿quiénes producen y consumen memes? ¿son los mismos márgenes etarios que utilizan las redes sociales? ¿necesariamente los productores y consumidores de memes son los mismos o podremos encontrar gente que solo produce y gente que solo consume? ¿es posible a través de las referencias que condensan los memes identificar los consumos culturales de sus productores? ¿importa en esta caracterización la distinción entre nativos digitales y migrantes? es decir aquellas generaciones que crecieron y se socializaron dentro de un ambiente intervenido por las computadoras, los video juegos y las redes y por otro lado, aquellos que se fueron incorporando a esas nuevas realidades.

La pregunta clave, al menos para este ensayo, es si los consumidores de memes son a la vez productores. Para responder eso debemos pensar primero que características debería tener un productor y en este caso alguien que hace memes debería tener al menos 3 características. Primero cierta vocación artística, es decir, vocación de producir algún tipo de efecto en los demás (ya sea emocionar, reflexionar o hacer reír). Segundo, tener incorporadas ciertas herramientas de edición grafica. Y tercero, estar en relación a los nuevas formas de circulación de contenido, estar en la red y conocer sus formar de circulación. Estas 3 características ya delimitan un universo posible de productores y dejan claro que son muchos más lo que consumen que los que producen.

Por otro lado las últimas dos características explicitan también una frontera generacional, que mencionamos al pasar con la referencia a los nativos digitales, en principio los memes son un producto generacional, propio de una generación que creció dentro de las nuevas tecnologías (nuevas para nosotros, los migrantes digitales, pero naturales para ellos) y tienen un alto grado de participación en las redes. Así los memes forman parte de esas interacciones, ante algún comentario a veces se responde con un meme, una publicación se puede celebrar con un meme (véase el de Puttin) o de pronto se puede usar uno para hacer algún comentario sobre algún tema. Como vemos el meme funciona también como símbolo.

Ahora tenemos que detenernos un poco en la primer característica, la vocación artística, entendida aquí como la voluntad de hacer trascender un mensaje (una expresión, que funciona como mensaje) con el objetivo de producir algún efecto en los receptores, pero manteniendo a la vez un dialogo con una instancia superior . Esta vocación artística es lo que se trastoca cuando el meme se convierte, por la vía de sus capacidades de comunicación, en un objeto de comunicación política. Cambia la idea de trascender por la idea de hacer circular.
El mensaje no tiene más ambiciones que llegar a la mayor cantidad de personas. Queda de esa vocación artística el objetivo de producir un efecto en los receptores. Pero es un objetivo limitado, circunscripto a los periodos electorales. Debemos advertir que a partir del meme, es decir, de símbolos discretos y reducidos, no se puede establecer un debate complejo . Apenas se puede sugerir un concepto o una relación de conceptos que dirijan al receptor hacia otro lugar, donde el debate pueda expresarse, donde el lenguaje y el discurso (las argumentaciones y demostraciones) puedan realizarse. Sin ese lugar, el espacio real de la exposición y demostración de ideas, los símbolos discretos, apenas sirven para reafirmar elementos que ya están flotando en el imaginario social. No es casual que la derecha recurra a este tipo de herramientas de comunicación, no deben discutir argumentos, ni refutar consignas, sus argumentos ya han sido instalados en la sociedad, y perviven en forma de prejuicios y sentido común, se trata, desde la comunicación, de activar esos prejuicios.

martes, 26 de junio de 2018

Aparatear las redes II. La primer asamblea y el primer aparateo mediático

Si tenemos que pensar el primer concierto de voces en un medio de comunicación, tenemos que pensar en el correo de lectores. Allí, en los primeros diarios, en los albores no solo de la prensa sino de los medios de comunicación mismos, debemos buscar la primer asamblea mediática y por tanto también, el primer aparateo. Pero debemos primero ubicarnos en el contexto de estos primeros pasos de comunicación, o más bien de respuesta, ya que en principio, lo que hace el correo de lectores es habilitar la palabra del público lector, que hasta aquí solo participaba de la comunicación como receptor de mensajes. El correo de lectores no altera la asimetría pero establece un canal de respuesta.

Ahora, ese espacio que nace en el correo de lectores condensa dos aspectos no del todo conectados, por un lado implica la necesidad de los editores del diario de conocer los efectos de sus mensajes (que piensan los lectores, que les gusta, que habría que cambiar) y por otro lado constituye también un objeto del diario, es decir, es también parte de lo que el diario ofrece, es una sección mas junto a las secciones policiales, económicas, deportivas, sociales. Esta dimensión que ocupa el correo de lectores como canal de comunicación y como objeto de comunicación puede terminar por alterar su propia naturaleza. Y nos encontramos con una novedad cuando el editor del correo de lectores puede estar interesado en convertir a la sección en una sección entretenida. El siguiente paso es pensar que para que una sección, donde convergen diversas voces, sea entretenida es necesario que sea también un terreno de disputa. Es decir, una asamblea. Es necesario, para interesar al público lector, que suceda algo entre las voces, que las cartas discutan entre sí. Una pelea siempre es atractiva. Debemos producir una discusión.

No es preciso ser malpensado, la discusión puede resultar naturalmente del mero flujo de cartas y argumentos. Pero ¿qué ocurre si aquello no sucede, que ocurre si entre las cartas que se reciben para el correo de lectores, nos encontramos con un sopor de saludos, felicitaciones y sugerencias? ¿Quién leería un correo tan insípido? El editor entonces tiene un arma secreta, y es que el editor aquí posee no solo el poder del montaje y la omisión (selecciona las cartas que publica y puede sintetizarlas, recortarlas y presentarlas en un orden distinto a su orden de llegada), tiene también un no enunciado poder de palabra. Puede introducir una carta falsa, a nombre de un lector inexistente buscando tocar algún punto sensible en el resto de los lectores, generando así, una respuesta. Si la táctica resulta exitosa, bastara con una sola carta falsa, para que los lectores empiecen a discutir entre sí, primero con el lector ficticio, luego entre ellos mismos. La lógica es simple, X responde al lector falso, luego Y responde a X y allí ya no es preciso volver a intervenir.
Un problema puede resultar si el volumen de respuesta no alcanza a generar un debate entre sí, y entonces el editor deberá recurrir nuevamente la figura del falso lector. Pero hasta aquí el aparateo es una cuestión bastante inocente, se trata de animar una discusión sin ningún interés sobre las conclusiones que de la discusión resulte. Se trata de volver entretenida la sección, como objeto del diario. El objetivo, que es el volumen del debate, se ubica en un lugar externo al debate mismo, se trata solamente de buscar que el debate sea de lectura atractiva. Que interese al público lector. La habilidad del editor aquí está en encontrar esa fibra sensible que despierta posiciones encontradas, y una vez activadas, moderar para que la discusión se establezca con argumentos y en términos de agradable lectura.

Otra es la cuestión si la intervención en el debate persigue un resultado especifico sobre las conclusiones que del debate resulten. En esta situación la intervención del editor no es en absoluto inocente, y además posee herramientas cruciales para incidir, tiene el montaje, la omisión y puede además intervenir con cartas falsas aseverando o denostando posiciones. Aquí, como vemos, ya tenemos a todos los elementos del aparateo. Solo nos falta el coro que aparecerá luego ya con las redes sociales. Sucede que la naturaleza del coro, exige intervenciones breves, y la impronta del correo del lectores se establece dentro de otra relación con la lectura y específicamente con la escritura. Vamos a detenernos un poco aquí.

Hay que pensar que en los primeros tiempos, el dominio de la escritura era algo restringido a ciertos sectores de las sociedades. El progreso general, y la revolución industrial fue llevando a la necesidad de alfabetizar a las poblaciones enteras. No vamos a meternos en ese asunto ahora, basta solo observar que la escritura hasta no hace mucho tiempo era practicada con cierto esmero. Nadie escribía una carta de 140 caracteres, las cartas se escribían con alguna aspiración literaria, la escritura venia con cierto valor cultural, de ahí que quien escribía se esmerase en el uso de un lenguaje no cotidiano. Además tenemos que pensar que la escritura epistolar esta muchísimo más mediada que lo que hoy es un e-mail, hay que escribir la carta (que pensamos en una birome y un papel, pero en 1700 no habían librerías, ni biromes), cerrar el sobre, pegar la estampilla, llevarla al correo, y luego de varias semanas el receptor de la carta podrá leerla.
Y la mismas mediaciones encontraremos para la respuesta. No sería tan extraños entonces que en los años 20 (por decir una fecha) nadie hablara como escribía . La escritura era mucho más barroca, todavía hoy podemos encontrar personas que a la hora de escribir recurren a formas gramaticales y palabras que no usan en su lenguaje habitual. Por eso no podemos pensar en la figura del "coro" en el correo de lectores. Esa aspiración literaria de la redacción epistolar, sumada a la alta mediación de tiempo y operaciones que había entre cada contacto, forzaba a participaciones extensas, que a su vez competían con el espacio disponible, a diferencia de las redes, el correo de lectores tiene una dimensión finita, independientemente de las paginas que ocupe en el diario, están limitadas. Esta disposición de cosas cambia cuando pasamos al próximo paso, que es el "Diario Digital"

Comentar las noticias

El diario digital combina la lógica del "correo de lectores" con el funcionamiento de los "foros" de internet. Estos últimos nacieron con los primeros portales y pueden ser vistos como una suerte de antecedentes de las redes. Principalmente consistían en la posibilidad de establecer contactos entre varios sujetos, agrupados por alguna temática, así habían (y todavía hay) foros dedicados a cosas tan variadas como la pintura, marcas de autos, distintos músicos o cualquier consumo cultural. También había (y hay) foros de filosofía o cualquier temática que se nos pueda ocurrir. Lo importante aquí es que en estos espacios se generaba un sistema de interacciones principalmente lingüísticas. Los foros a los que nos referimos aquí, inicialmente solo permitían intercambiar palabras. El diario digital incorpora como novedad, una suerte de foro en cada artículo, que supone un espacio más liviano que el correo de lectores pero mucho más definido que el foro. Aquí las intervenciones están subordinadas al contenido del artículo y proponen con él una relación mucho más directa a la que se podía establecer desde el correo de lectores. Además, hay que notar que las intervenciones, al estar mucho menos mediadas que el universo epistolar (escribir la carta, cerrar el sobre, pegar la estampilla, llevarla al correo, que llegue a destino) pueden ser mucho más breves, y por tanto, emocionales, reactivas e irracionales. Aquí si podemos hablar de "Coro". No hay que buscar mucho para ver una encadenacion de comentarios deliberadamente agresivos contra algún personaje o sobre cualquier temática.
Y no debemos ser ingenuos respectos a los objetos de agresión, en el caso de La Nación, por ejemplo, cualquier nota que mencione a algún funcionario del gobierno anterior (económicamente enfrentado a los intereses del diario) es objeto de una catarata de insultos y agresiones que hacen dudar del nivel cultural de los lectores del diario. El nivel de violencia que se observa en los comentarios (particularmente de La Nación y Clarín) es tal que hay quienes han empezado a hablar de "grupos de odio". Pero el error consiste en no observar lo arbitrario y lo consecuente. Por ejemplo ¿no llama la atención que los odiadores seriales coincidan casualmente con la línea editorial del diario? La respuesta obvia seria que si leen La Nación obviamente van a odiar a Cristina. Pero esa relación, es en realidad tan mecánica y obvia, y por otro lado, el tenor debe ser observado. En serio un lector de la nación tiene tan bajo nivel intelectual como para usar palabras como "chorra o Yegua" con tan solo ver la foto de un político que les disgusta. La Nación quiere convencernos que sus lectores son un montón de burros llenos de odio, pero para advertir la farsa debemos prestar atención a la intervención pasiva. Sucede que a diferencia de casi todos los diarios digitales del mundo, los diarios argentinos, no tienen ningún tipo de moderación de comentarios. Basta con ver cualquier nota de The Guardian, El país o el diario digital que se les ocurra para encontrar rápidamente algún comentario suprimido debido a las reglas de ética. Incluso los foros tenían (y tienen) reglas de comportamiento, que enunciadas en lugares visibles advierten sobre los motivos que originan la supresión de alguna intervención. Eso en los diarios digitales de argentina eso no existe.

Imaginemos un lector que no piensa comentar la noticia que lee sobre un político que le desagrada (al diario que lee, y a él también) luego de leer la noticia, subjetivamente negativa sobre el político, ve en los comentarios una catarata de insultos contra ese mismo político. Su reacción inmediata será pensar que en la calle "al político lo odian" y así llegamos al efecto buscado: "la voz de la calle". Y ya advertimos la primer intervención del medio (no moderar comentarios) que da lugar a la segunda, y que ya la hemos delineado en parte: los falsos lectores. Es un secreto a voces en los medios digitales que muchos redactores se dedican también a comentar las noticias con perfiles falsos, con el objetivo (en principio) de animar las interacciones de los lectores. Pero estamos ya en un terreno político, la intervención de los falsos lectores no puede ser vista como una estrategia editorial, aquí es una táctica política. El falso lector reafirma la subjetividad de la nota, sugiriendo una lectura ideológicamente afín, así va marcando el horizonte de las interpretaciones posibles, anticipa la conclusión.

También tenemos al coro, que cumple la función de multiplicar ese comentario (en principio en forma semejante, parafraseando la idea general) para llegar a la sensación de la "voz de la calle", ese "al político lo odian" se expresa en la repetición de comentarios agresivos. Si nuestro lector imaginario, coincide (como suponemos) con la línea editorial del medio, reafirmara sus ideas. Si no coincide, ha sido intimidado para no participar del debate. Una tercera persona que observa el debate sin posición tomada, influido por subjetividad de la nota, repasara las reacciones de los lectores (que activan como conclusión unánime de los otros, conclusión de la calle) y terminara inclinado al pensamiento del medio. El coro ha cumplido su función.

Vivir y odiar en la red

Se ha difundido mucho el concepto de Troll para definir a aquellas cuentas de usuarios falsos de las redes sociales. Estos usuarios intervienen replicando mensajes específicos, es decir, llevando mensajes, o bien agrediendo directamente a determinados sujetos. En otras palabras celebrando unas intervenciones y atacando otras, intimidando. La función pura del coro.
Alcanza con revisar los twitt y comentarios de algún político enfrentado con los medios de comunicación para encontrar inmediatamente un coro, sugestivamente coordinado de mensajes agraviantes, cuando no puras amenazas. Si uno revisa aquellas cuentas de los troll, encontrara nombres ficticios, casi ningún dato biográfico, alguna foto recurrente, y en las cuentas con mayor trayectoria, solo y únicamente posteos de tenor político y reposteos de algunos funcionarios afines a los medios de comunicación. Queda claro que dudosamente se trata de usuarios reales, sino meros dispositivos de propaganda e intimidación política.

Un caso testigo

En octubre de 2017, Nora Cortiñas fue invitada a la Universidad De Cambridge a dar algunas charlas sobre las agrupación de Madres de Plaza de mayo, que ella integra como fundadora. Durante su estadía en Londres fue constantemente atacada desde las redes sociales, en una nota de Pagina 12 (10/11/2017) firmada por Marcelo Justo se podía leer
"Esta persecución se extendió a los artífices de la visita de Cortiñas, la Argentina Solidarity Campaign del Reino Unido. A Martina, argentina, miembro de la campaña, un troll con el nombre de “Hegeliano” le advirtió que sabía perfectamente dónde estaba y qué peligros podía correr. “Cuidado con los ataques de ácido, los lorrys (sic)y los muslims en general. No podría dormir si te pasa algo”, le dice Hegeliano."
Marcelo Justo observaba también algunos de los mensajes contra Cortiñas y algunos nombres de usuarios:
"vi identidades de fantasía como El Feo@Elfeo1975 que escribía indignado “quién le paga el viaje a Londres a la vieja Nora Cortiñas”, o a Meduxa@MarielaMeduxa quien saltaba sin más al insulto explícito: “otra HIJA DE PUTA. Nora Cortiñas, hablando mal de nuestro país en Londres. Dice que los ingleses son solidarios y tuvimos una guerra, AY QUE HDP!”."
y un detalle llamativo:
"Los Trolls tienen horarios de oficina: la actividad decae mucho el sábado y domingo. Al parecer están protegidos por las normas vigentes al momento de escribir esta nota y pueden gozar de fines de semana para pasear o ver a sus familias"

El asunto llamo la atención de académicos ingleses y poco tiempo después se fue encadenando con una serie de ataques a personas relacionadas a los Derechos humanos. Los ataques llegaron incluso a Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional en argentina. Tal vez por esa escalada Amnistía Internacional convoco a especialistas en comunicación, entre los que figuraban Martin Becerra, Luciano Galup y Juan Pablo Pilorget, para realizar un informe sobre estos ciberataques. Así se realizo sobre un relevamiento de 354.000 twits. Los resultados se dieron a conocer en marzo de este año y fue motivo notas en varios medios. Hubo una en Infobae y otra en Página 12. La nota de infobae es bastante caprichosa, no menciona por ejemplo, los nombres de los especialistas y cita muy pocos fragmentos textuales del informe propiamente dicho. Menciona como objetivo de los ataques a figuras que en el informe ocupan otro rol (el de generadores de contenido y cuentas testigo) y omite toda mención a la simpatía oficialista de los grupos de odio. La nota de Pagina 12 en cambio es bastante más precisa. Allí se usa el termino de cibertropa para designar estos grupos.

"AI (amnistía Internacional) detectó regularidades en el modus operandi de las agresiones: “la coordinación –temporal y temática- se realiza mediante la participación de algún guía o figura autorizada por su relevancia dentro del segmento de cuentas afines al oficialismo nacional que funcionan como habilitadoras de un entorno discursivo”. El un segundo momento, que corresponde al ataque serial, “no expone -aunque hay excepciones- a referentes oficialistas en el frente de las provocaciones, sino que los recursos que se despliegan son trolls y bots, es decir cuentas que combinan contenidos generados por usuarios genuinos, destinados a profundizar la agresión, con actividades de retweeteo y faveo orientada a dotar de mayor relevancia y escala el ataque donde se despliegan intervenciones automatizadas y semiautomatizadas”.

En el informe queda claro que las actividades de estos troll están coordinadas y exhiben patrones reconocibles, lo que permitiría suponer no solo financiamiento sino objetivos políticos también. Sostiene la nota
"hay “agentes de diferente rango”: están los habilitadores y los replicadores. Los “habilitadores” construyen el escenario en el que se identifica al objeto de hostigamiento y realizan una intervención que funciona como autorización para el acoso. Luego, se produce el ataque serial con cuentas anónimas o automatizadas y perfiles que, como “células dormidas”, se activan sólo para participar de la agresión."

martes, 19 de junio de 2018

Aparatear las redes I. El modelo de asamblea.

En mis épocas de militante universitario, que fueron breves por cierto, presencie no pocas asambleas. Interminables fenómenos de participación de los que uno desertaba pasada la hora y media, para preguntar al día siguiente que se había decidido. Recuerdo que entonces resonaba con frecuenta el concepto de "aparateo", se podían escuchar expresiones del tipo "tal partido aparateo la asamblea". Sucediese o no sucediese en aquellos debates (a esta altura es tan irrelevante como aquellas mismas reuniones), es un concepto interesante para pensar como se puede controlar una asamblea. Voy a intentar precisarlo; sería una práctica donde, determinado grupo podría comandar el resultado del debate, a partir de cierto control estratégico de la palabra y una presión (simbólica o física) sobre los interlocutores. Ese control consiste, primero en los términos en los que se propone la discusión, sobre cuya subjetividad estamos bastante avisados, y tiene que ver en con las formas en que desde la propuesta misma del debate se introducen tácitamente sus horizontes de discusión, el horizonte de la pregunta que decía Habermas. Sobre este punto inicial tal vez no haya (en ocasiones) posibilidad de actuar, puede que el objeto de la asamblea, el motivo del debate, exceda a las intenciones de quienes pretenden controlar su resultado. Puede que la realidad se imponga con sus propios términos y no podamos introducir la subjetividad en la propuesta misma.

Una segunda instancia, y es desde donde podemos empezar a hablar de aparateo, tiene que ver una suerte de acceso privilegiado a determinados momentos de enunciación; así, los sujetos de alguna agrupación se alternan para hablar en algunos momentos puntuales, rebatiendo argumentos, proponiendo otros o simplemente descalificando a algún interlocutor. Tienen a su favor que quien modera el debate, dirigirá la conversación hacia ellos cuando algún argumento adverso tome suficiente fuerza. Aquí ya estamos en el terreno mismo del debate y aparece implícitamente la presencia de terceros . Vamos a decir que dentro de esta formulación hay dos posiciones encontradas, la posición primera, la de de quienes "aparatean el debate" y la posición opuesta de aquellos con quienes se confronta. Pero tenemos un tercer actor, que serian aquellos que presencian el debate pero aun no han tomando posición. El aparateo, vamos a anticiparnos, tiene por objetivo influir sobre estos últimos. Un cuarto elemento importante es algo que podríamos denominar como "coro" es decir, cierta cantidad de individuos afines a la agrupación que celebran las participaciones de sus miembros, de buena o mala manera, y abuchean las posiciones opuestas (de buena o de mala manera). El coro es coro porque esta cordinado y es consciente de su accionar, cumple la función de intimidar a los sujetos que podrían participar con opiniones encontradas, así como dar una imagen de victoria de las opinionen propias sobre las opiniones y argumentos opuestos. Estos cuatro elementos, la propuesta del debate, el control estratégico de la palabra, la intervención de terceros u opuestos y la presión del coro (también podríamos hablar de tribuna) son los que quiero traer al análisis para pensar cómo funcionan o se hacen funcionar las tan mentadas redes sociales.

Formas de participación

En principio vamos a decir que las redes, tal como las conocemos ahora, llegaron con un discurso de pluralidad y participación. Algo que nos recuerda a aquella defensa de Bill Gates en las primeras épocas de la internet, cuando decía que lo fundamental de la web era su característica democrática. No recuerdo bien la frase pero destacaba que en internet es igual de accesible la pagina de una gran corporación como la de una pequeña empresa y ambas cuestan lo mismo. Lo que no implica, podemos decir ahora, que sean igualmente visitadas. El punto es que las redes se nos presentan como espacios altamente democratizadores, donde cualquiera puede hablar y todos tienen (en teoría) la misma visibilidad. Pero cómo funciona esa circulación de la palabra y principalmente como es esa visibilidad.

Voy a pensar en las dos redes más populares hoy (no sabemos por cuánto tiempo más), Twitter y Facebook. Pensando en términos de ARS (estudios de redes sociales), en el primer caso podemos hablar más de una lógica de red estrella, donde un nodo es "seguido" por muchos nodos. Los Twit son mensajes cortos de 280 caracteres (que en principio eran 140) pudiendo incorporar imágenes. Propone un juego asimétrico, porque la voz de una celebridad, que posea muchos seguidores, tendrá mucha mayor llegada que la de un "cualquiera" que posea menos seguidores. Si bien todos los twit son accesibles, porque la red tiene un carácter público, no todos circulan de la misma forma. Hay que observar que ser seguidor de un usuario no convierte a ese usuario en seguidor mío, de ahí el principal carácter asimétrico de las relaciones que propone Twitter.

Facebook en cambio propone un juego mucho mas simétrico, ya que en principio funcionaba como una red de amigos, cada usuario se vinculaba con otro y cada uno podía acceder a publicaciones del otro. El principio de relación es reciproca. Aparece aquí el concepto de "muro" que son como páginas web personales donde cada usuario publica un estado (es decir un texto sin límite de caracteres), una imagen, un video o un link a alguna pagina fuera de Facebook. El muro funciona aquí como un espacio personal del usuario, integra el propio perfil pero le agrega dinamismo, y allí, al muro irán a parar todas nuestras intervenciones en la red ya sean públicas o privadas. El muro puede ser intervenido por terceros usuarios (alguien puede poner algo en tu muro) pero el usuario tiene completo control sobre su muro (yo puedo configurar las opciones de mi muro, y así, por ejemplo, rechazar posteos de terceros ).

Los primeros tiempos de Facebook parecían centrarse en producir relaciones, proponiendo amigos y posteos. En sus primero tiempos avisaba por mail cada interacción, volcando desde los mails las relaciones. Esa notificaciones que salían de Facebook iban a parar dentro de nuestro espacio en una sección de notificaciones (desplegable desde un botón del menú) donde se registraba lo que había pasado y la red nos informaba. Así al entrar al Facebook, podíamos ver "que había pasado". Las interacciones se producían en los comentarios de los posteos y en los botones de reacción (los famosos "me gusta"). Hay un límite de amistades, es decir, de contactos, de 5.000 personas, lo cual parece resguardar cierto carácter simétrico de las relaciones. Luego se incorporaron las páginas personales (de personalidades famosas o "fan page") o de empresas o asociaciones, que no poseen limites de seguidores. Y más tarde aparecieron los "grupos" que funcionan como foros, donde los usuarios, que previamente se unieron al grupo, pueden compartir links imágenes o textos. Algo que comparten ambas redes y es fundamental para pensar la circulación de contenidos es lo que podemos llamar "pantalla de inicio", que viene a ser la pantalla de contenidos que nos propone cada red cuando entramos en ella. El criterio de lo que allí vemos viene marcado por los contactos que tenemos, así en Twitter vamos a ver los twit de los usuarios que "seguimos" y en Facebook veremos los posteos de nuestros "amigos". Los distintos algoritmos que comandan la aparición de estos contenidos se basan en las interacciones que hemos tenido con los usuarios que los comparten (ya sea intercambio de mensajes, comentarios y distintas reacciones sobre las publicaciones, ya sea los "me gusta" o los "emoticones") y la interacción que cada posteo tenga (esto significa que ante cada cometario que tenga un posteo es más probable que lo volvamos a ver, si una publicación tiene muchos me gusta también suma probabilidades de que la veamos), al menos así es en Facebook. En Twitter la cosa es más oscura. Primero porque como ya observe, Twiter propone relaciones asimétricas y por tanto el margen de interacciones es mucho más reducido (aunque mantiene los mismos elementos de interacción, reacciones, comentarios y comunicación directa). Del mismo modo, la enorme cantidad de Twitts hace que la selección de lo que vemos sea más caprichosa.

El uso mediático de las redes

No hay que hurgar demasiado para detectar el rol que los medios tradicionales (la prensa grafica, la radio y la televisión) le han otorgado a las redes. La frase común es "en la redes se dice..." y la semejanza es inmediata con él "en la calle se dice...". La redes se han convertido, o mejor dicho, los medios han convertido a las redes en el objeto ideal donde construir (o simular) la voz de la gente. La "voz de la gente", hay que decirlo, nunca fue otra cosa que una manera en que el sujeto de enunciación, autoriza en los demás aquello que quiere decir. Pero ese "en la calle se dice..." tenía la ventaja, para los medios, que era realmente incomprobable, ¿cómo se verifica lo que se dice en la calle? ¿a partir de cuantos casos uno puede suponer que algunas opiniones son representativas de lo social? En general, el se dice en la calle nunca viene acompañado de ningún tipo de estudio ni estadístico ni de ningún otro que venga a verificar la opinión que se le endilga a la calle. En televisión, una serie de entrevistas a cuatro transeúntes se le suele dar una representatividad excesiva. Las redes en este punto nos enfrentan a un problema, porque ellas si ofrecen herramientas para medir la circulación de un contenido, y en este caso, el contenido es la opinión, y aquí la circulación expresa la opinión misma. Nadie reenvía (retwitea) una frase que no comparta. Recupero ahora la metáfora de la asamblea, en la figura de la calle, para controlar la opinión alcanzaba con falsear el resultado de la asamblea, incluso la asamblea misma podía no existir, la calle, en este caso, es una abstracción tan ficticia como la asamblea, y para controlar su resultado no era preciso intervenirla. En cambio ya en la realidad de las redes, que pueden ser consultadas por quien quiera, es preciso intervenir para hacerle decir lo que queremos que diga y aquí aparece nuevamente la idea del aparateo.

lunes, 20 de junio de 2016

Los tres mosqueteros de la edición argentina de historietas.

Durante algún tiempo, en la medianoche de la industria argentina de historietas, muchas personas relacionadas al medio (artistas, periodistas y especialistas) atribuían el ocaso a la incompetencia de los editores. Se nos daba a entender que cierto grado de impericia por parte de los editores, que “reaccionaron a destiempo” o bien “demostraron que son cualquier cosa menos editores” contribuyo de manera decisiva en lo que definiríamos (sin demasiada audacia) como el fin de la industria. Me propongo en estas páginas reflexionar un poco sobre esa especialidad que tienen los editores, ese particular rol, tomando además como certeza, que evidentemente algo hicieron mal, pero del mismo es cierto que durante un buen tiempo hicieron bien muchas cosas. Porque hubo industria, y muy significativa durante un no menos significativo lapso de tiempo. Se trata entonces, de identificar que fue lo que hacían bien los editores cuando la industria funcionaba y que dejaron de hacer luego en la medianoche editorial. Y para hacer esto propongo un relevamiento analítico (bastante somero, por cierto) de las tres figuras que considero, fundamentales de la edición argentina de historieta; H.G. Oesterheld, Ramón Columba II y Alfredo Scutti. Se notara primero la contemporaneidad de los sujetos, prácticamente son editores cuyos productos competían entre si y por otro lado se observara los particulares aportes, tanto ideológicos como prácticos de cada uno.

El rol del editor

Hay un sujeto en la industria cultural que por lo general nos pasa por el costado, porque dirigimos nuestros análisis, con obsesivo énfasis en los objetos culturales en sí mismo, o para ser más precisos, en los objetos culturales reducidos a un concepto especifico: la obra artística. Entonces no solo nos perdemos las complejas relaciones de producción que hay detrás de todo objeto (tanto artístico como material) sino que además se nos escapa una figura clave, que tiene en su rol una importante y decisiva capacidad de agencia. El editor en el mundo editorial, el productor cinematográfico o musical tienen mucho en común. Son agentes que intervienen en la producción artística, que estimulan ciertas búsquedas estéticas y desalientan otras, que operan en cierto perfeccionamiento y en cierto desinterés. Un editor, un productor, da forma a sus artistas y al mismo tiempo da forma a sus lectores, porque les propone determinados consumos culturales, determinada forma de placer. Esto lo ubica en un espacio sensible y complejo, entre los intereses de un público (que existe por abstracción y que se conoce solo por conjeturas) y los intereses de un cuerpo artístico (cuya existencia es mucha más concreta y del cual se puede tener un conocimiento preciso). Un editor entonces, se encuentra entre esos dos intereses, debe interpretar la “demanda del público” (en caso de que esta realmente exista) y debe acomodar las aptitudes e intereses (¿pulsiones artísticas?) de los artistas en ese sentido. Un editor podríamos decir con Weber es un sujeto que debe convertir en un producto social a un producto individual, debe conseguir que la producción este “orientada a otros”, que los objetos busquen al público. La inversión de esta relación, se encuentra en la imagen del autor subordinado a una supuesta demanda de un público que no conocemos más que por conjetura y cuyos gustos jamás enunciados parecen ser completamente satisfechos por estos editores del vacío, es la más habitual en las concepciones actuales sobre la industria cultural. Se habla así del “mercado” el cual, en una existencia casi celestial parece coordinar las inclinaciones artísticas de los sujetos, tanto los consumidores como los productores. En el fondo lo que sucede es una simbiosis alienada de los actores, porque los autores producen las obras que los editores podrían llegar a editar (acorde a su percepción del mercado) librándolos de la obligación de intervenir para acomodar la producción y creando una falsa imagen de obras libres de constricciones. En el fondo lo que sucede es la victoria de una percepción cultural especifica, la victoria del mercado, que ya no precisa enunciar su ideas para imponerlas. Del mismo modo que se produce una pérdida de la conciencia de la capacidad de agencia de los editor, que es lo mismo que perder la capacidad de agencia misma.
El rol del editor tiene, entonces, dos rasgos fundamentales, el primero es el control de la producción, por vía de distintas formas de intervención (“acomodar la producción”) pero así como esta intervención es con sentido al mercado (pensado este como la posibilidad de obtener la mayor cantidad de ventas) puede serlo también con otros sentidos. Puede tener un sentido ideológico, puede pretender activar, difundir, o promocionar otro tipo de producciones acordes tanto al gusto personal del editor como a sus convicciones ideológicas o culturales. Esto es importante por exhibe el otro costado de la idea de mercado, el costado social. Un mercado, todo mercado, es ante todo un espacio social, debe, para ser mercado, aglutinar intereses. Definí al mercado, en otro lugar, como el espacio donde se encuentra la oferta y la demanda, tal vez habría que agregar, que este encuentro tiene un carácter plural. No es un intercambio lo que define al mercado sino la simultaneidad de muchos intercambios. En otras palabras, un mercado es un lugar donde hay mucha gente, y donde hay mucha gente, hay sociedad. Esto conduce directamente a la idea de que hacer circular cualquier objeto en un mercado es: socializarlo. Entonces ya dentro del mundo editorial, editar es socializar. Es imposible sin este concepto entender el énfasis y la vocación de los primeros y grandes editores, que buscaban difundir obras, ideas, conocimientos. El “por amor al arte” encubre la vocación más pura de la empresa editorial, su carácter de empresa cultural. Aparece aquí una noción de deber, lo que “debe ser editado”. No es muy común en la actualidad pero podemos encontrar editores decir que editaron a tal o cual autor porque consideraban que sus obran “debían ser difundidas”. La edición es de algún modo un aporte a la cultura .

El segundo rasgo fundamental, es la selección. El editor selecciona autores y obras. Decide que editar y que no. Hay una diferencia importante entre el editor que elige entre autores, sobre los cuales interviene, a los cuales moldea, “acomoda” según su percepción sobre que debe ser editarlo. Este editor escapa a la palabra, tan usual últimamente, de gestor, para convertirse directamente en un productor genuino. Interviene en la producción y tiene por tanto, más control y responsabilidad sobre el resultado final. No me detendré a revisar los modos y formas de intervención pero van desde la escritura por encargo, pasando por un trabajo más sutil sobre los autores acomodando sus intereses con los objetivos editoriales, hasta llegar a la llana y pura censura. Pero hay que observar que el editor que interviene en la producción puede involucrarse tanto en ella que la censura se torna innecesaria. En cambio, el editor que solo selecciona obras está mucho más próximo a la censura, porque no tiene ningún tipo de control sobre la producción, se encuentra con las obras terminadas entre las que elige cual editar. En este último caso la tarea del editor se reduce a la un simple portero. Es el que deja entrar o no a la cultura. Por su posición y su capacidad casi nula de intervención, la censura se convierte en el arma principal y casi exclusiva del editor portero. Que además está absolutamente condicionado por las obras que se le presenten. Su selección opera sobre un universo del cual no tiene control. Si un día se deja de ofrecérsele obras, dejara de editar.

Para resumir nuestra idea del editor, este se encuentra en medio de la tensión de “la demanda del público” y la “demanda de los autores”, la síntesis exitosa de la tarea del editor es la de convertir a una obra artística en un producto social, algo con sentido a otros. Hacer coincidir la demanda del público con la necesidad de los autores, establecer una comunicación exitosa. El correlato de esa operación son las ventas que explican el éxito económico. Para obtener esta síntesis el editor tiene una percepción sobre la demanda, una expectativa sobre “que busca el publico” o más bien que “puede interesarle al público” y en función de esa percepción interfiere en la producción o bien selecciona entre los objetos que tiene a su alcance para poder editar. A esta tensión hay que agregarle una dimensión más, y es la necesidad del éxito económico. El editor carga además con los costos de la empresa editorial, debe pagar la imprenta y costos tanto artísticos como administrativos de la actividad.
Debe por tanto, buscar los modos de garantizarse un volumen de ventas que posibilite la actividad editorial. Es importante observar que el editor no necesariamente es el dueño de la empresa editorial, lo era tal vez en los primeros años del mundo editorial. Pero en esos casos, se hallaban dos roles superpuestos, el rol del capitalista (que adelanta el dinero para la actividad y retira luego los dividendos) y el rol del editor que genera, garantiza y coordina la actividad. En la actualidad el editor entonces se encuentra coaccionado por tres fuerzas, entre la oferta (el autor artista) y la demanda (los lectores) y entre las exigencias del capitalista. Debe convencer al capitalista del negocio de editar, convencer al autor de amoldar su producción a lo que considera redituable y debe interpretar correctamente al público para conectar con sus intereses .

HGO y la convicción puesta en la Obra.

Oesterheld fue mucho más que el guionista más importante de la historieta argentina, autor de las obras más importantes, tuvo también un rol fundamental en la construcción del campo artístico, como intelectual e intérprete de los mecanismos de creación y de producción y tuvo también un rol fundamental como editor. En otras palabras, sería correcto hablar de tres HGO, el autor, el militante creativo y finalmente el Oesterheld editor. Dejare aquí de lado la sobredimensionada vocación política de Oesterheld: su militancia en montoneros. Todos los estudios de Oesterheld focalizan parcialmente en el autor y en el militante político resultando en la frase trillada de Sasturain donde el escritor "eligió vivir la aventura". Falta, y mucho, pensar al editor y al militante creativo. Estos dos costados son muy importantes porque implican los dos costados del editor, como piensa al mercado, al publico y la actividad creativa. Irónicamente HGO ha dejado no poco material para este tipo de estudios. Están los editoriales de las revistas de Frontera, el histórico "Defendamos la historieta" y las notas en la revistas "Dibujantes". Quiero decir, Oesterheld fue un actor políticamente consciente y reflexivo de la actividad editorial, tenía una posición tomada en función de su lectura del contexto, escribía según un criterio editorial especifico y con una mentalidad definida. Eso, he escrito ya, constituye parte fundamental de su tránsito de excepción en la industria editorial.
Hay que pensar reflexivamente su salida de Editorial Abril, donde se omite que ocupo un rol mucho más importante que el de guionista colaborador, fue durante un buen tramo, no solo el guionista excluyente, sino también el director de Misterix. Su salida de Abril, tiene la forma de la salida de un gerente, "intercambia figuritas" con el dueño y se lleva a su proyecto personal (la futura editorial frontera) prácticamente todos los autores relevantes de Abril. Pensemos en función de lo que he expuesto más arriba, en Abril Oesterheld tuvo el rol del editor constreñido por la voluntad del capitalista ( Cesare Civita, el dueño de Abril) ahora en frontera, HGO asume también el rol del capitalista. Podríamos decir, entonces, que la experiencia de Frontera fue una suerte de Abril sin el capitalista. Se dice que Oesterheld fue un mal editor, porque su empresa quebró, deberían ser malos empresarios todos los que quebraron en esa convulsionada época, o tal vez podríamos escindir la actividad del editor con la del capitalista para alcanzar un conocimiento mayor.
Inicialmente voy a decir que la época fundadora de Oesterheld tiene un tramo histórico que va de 1950 aproximadamente hasta 1961 y podría dividirse en dos grandes momentos: su etapa como director de Misterix (de la que tenemos poca información) y su etapa en Frontera (mucho mejor documentada). En ambos tramos lo que puede percibirse es un aumento en los grados de libertad de acuerdo a la temáticas y complejidad de las historias que va escribiendo. Oesterheld trae a la historieta no solo los géneros de la literatura sino también la complejidad existencial de los personajes. Y todo esto sin abandonar nunca el campo popular.
Un ejemplo notable de la interrelación del autor y el editor comandando los tiempos creativos puede verse en el mismo Eternauta. Vazquez observa que justo cuando termina el Eternauta, termina también Hora Cero Semanal. Y señala "La serie sostuvo de modo inédito la atención de los lectores; a tal punto que, cuando concluyo después de dos años de aparición regular, el semanario dejo de publicarse"(2010:36) Si la observación de Vazquez fuese acertada, deberíamos suponer que Oesterheld fue el peor editor de la historia, porque al decidir como escritor terminar el Eternauta, sentencio a su propia revista, ya que se deduce de Vazquez que fue el fin de la serie lo que desmotivó a los lectores a seguir comprando la revista. Y aquí ya tenemos dos elementos para revisar, primero ¿es tan automático el consumo? ¿en serio cuando termina una serie que nos gusta dejamos de comprar una revista? Y por otro lado ¿el Oesterheld editor no se comunicaba con el Oesterheld escritor? ¿porque si es cierto lo primero, que al éxito del Eternauta se debían las ventas de Hora Cero, el Oesterheld editor no le dijo al Oesterheld escritor que la siguiera para bancar a la editorial?. Surge también aquí uno de los sesgos más importantes de la bibliografía sobre historieta argentina, aquel que afirma sin pruebas que toda la obra de Oesterheld fue extremadamente exitosa en su época. Esto nos impide ver primero la caída de las ventas y después nos impide también dar cuenta de las decisiones editoriales que se tomaron entonces. Así llegamos a la conclusión errada de que terminando el Eternauta, los millones de lectores dejaron automáticamente de leer Hora Cero semanal. Mi hipótesis tiene un sentido inverso, creo que las ventas de Hora Cero venían en bajada desde mediados de 1958, algo que le ocurrió a todos los editores por una caída del consumo en general. No es casual que entre 1957 y 1967 se da lugar a un reordenamiento general del espacio editorial, en medio de ese trayecto Frontera sale sin suerte a explorar el campo. Observemos que Hora cero semanal fue una de las ultimas revistas semanales que sale, y lo hace cuando la mayoría empieza a cerrar. En este contexto, con la caída de las ventas, en algún momento Oesterheld decide terminar la experiencia de Hora Cero Semanal, y ahí como escritor empieza a cerrar los arcos argumentales para que al cierre de la revista terminen también sus historias. Debe ser posible advertir en la trama de la historia del Eternauta el momento en que Oesterheld empieza a "apurar el final". Esto nos da pie para delimitar una característica del editor, la de no defraudar al lector dejándole historias incompletas. Un buen editor, procura, en la medida de lo posible, no dejar al lector sin la historia completa. Es una de las enseñanzas del Oesterheld editor que no supimos ver. Tenemos otro ejemplo de este comportamiento de HGO, más adelante cuando la revista gente publica la versión del Eternauta dibujada por Breccia, y los editores deciden descontinuarla HGO opera como editor ofreciéndole terminarla para no defraudar a los lectores. En la entrevista de Trillo y Saccomanno lo dice así:

"Paso esto. Lo llamaron a Breccia, le explicaron que había un desfasaje con lo que el publico quería, y de muy buena manera-lo trataron como a una dama-le pidieron que suavizar la cosa. Lo volvieron a llamar dos o tres veces. El no hizo caso. Lo trataron como al creador que le estaban pidiendo que modificara una cosa. Lo trataron muy bien. El no accedió. entonces se decidió acortarla. la decisión del editor fue cortarla bruscamente y poner disculpa. Entonces le mande una carta a Vigil, el dueño de la editorial, diciendo que esto era una falta de respeto al lector, y todavía les propuse-también decían que la historieta les resultaba cara-abreviar el final. Creo que harían falta quince paginas mas. "páguenle a Breccia lo que con él han pactado y a mí no me paguen un centavo y les hago lo que falta del guion y ahí se termina el Eternauta". y así se hizo" ([1975] 2005:24)

Nótese aquí la "falta de respeto al lector" como categoría de la responsabilidad editorial, Oesterheld le habla a Vigil apelando a la figura del lector al que no se lo puede defraudar dejándole una historia incompleta. Pero esta categoría de responsabilidad tiene también otra cara. Es la mirada desde el autor, un editor también tiene la obligación de generar obras completas, de brindarle a los autores la posibilidad de terminar su obras, de completar el hecho artístico, aunque sea a la apuradas. La responsabilidad del editor con el lector es también con el autor. Pensemos por un momento que al mundo editorial no le sirven las obras incompletas, un editor que procura terminar, completar, las obras que edita, se asegura un producto futuro, que aunque no resulte exitoso en su edición original puede serlo en ediciones posteriores. Es un poco lo que ocurrió con el Eternauta original. Imaginemos que hubiese pasado con el Eternauta si Oesterheld ante la caída de las ventas hubiese optado por cerrar la revista inmediatamente, reduciendo así las pérdidas económicas pero dejando la historia incompleta. Terminada la experiencia de Frontera, el Oesterheld editor dejo al Oesterheld autor y a sus colaboradores con una vasta producción de obras completas terminadas y disponibles para editores futuros.

Ramón Columba II y el Lector auténtico.

Ramón Columba II manejo editorial Columba desde 1957 aproximadamente, hasta finales de los 80 con algunas interrupciones, lidero la transformación mas fenomenal que tuvo la editorial, transformando la producción y el contenido de las revistas, generando un sistema de trabajo y producción pocas veces visto en la industria cultural argentina y llevo sus títulos a los mayores niveles de ventas. Fue la mente detrás de la revista Nippur Magnum (la última gran revista de historietas argentina), de la que ya he hablado antes por aquí. Lamentablemente la enorme cantidad de prejuicios con que se analiza la industria de historieta argentina nos impide ver la importancia de Ramón Columba II.

Del derrotero de Columba II se puede hacer un análisis desde dos líneas fundamentales, por un lado la innovación en el formato, que va desde el concepto de historia completa, en la síntesis editorial de "novela grafica completa", que enuncia una unidad narrativa discreta y supone todo un universo de consumo cultural que se configura hacia un público adulto. El derrotero lleva al "álbum de novelas graficas completas" que inaugura un espacio editorial donde la diversidad de géneros y temáticas se vuelve norma. Hay que observar que editorial Columba fue un mundo aparte, con una historia larga y compleja que incluye el desarrollo mismo de la industria editorial argentina, no olvidemos que Columba no solo es una de las primeras editoriales de historitas Argentina sino que es también una de las primeras editoriales en general de la industria editorial argentina. El concepto del "Álbum" y las "historias completas", han significado desde una mirada emic, el desarrollo más importante de la historieta argentina, supone el paso desde las revistas semanales, con historias que avanzaban de a pocas páginas, dejando intrigas frágiles en complejidades breves para atrapar al lector, hacia unidades narrativas mayores, con núcleos dramáticos más elaborados, es decir; mayor complejidad. Para alcanzar el placer de lectura es preciso producir (y ofrecer) una complejidad mayor.

La segunda línea tiene que ver con un tipo particular de apropiación de géneros narrativos, que he denominado (en otro lugar) como estrategia de vínculos. Se trataba de habilitar conexiones con otros campos artísticos para obtener de ellos un público disponible. Se traen símbolos a las revistas, habilitando un tráfico de públicos. Hay un ejemplo de esto en las conexiones que Columba va estableciendo primero con el folletín, luego con el radioteatro (con la adaptación del león de Francia) y finalmente con el cine (las adaptaciones de películas). He observado ya por aquí que Columba II tenía todo un criterio y orden para los géneros que salían en cada revista.

No analizare estas líneas aquí, porque lo he hecho con detalle en otro lugar, quiero en cambio profundizar un aspecto que permanece constante en estas dos líneas; una concepción del público adulto (sobre la que hemos reflexionado poco) que guarda estrecha relación con una configuración especifica del lector: el lector auténtico. Si revisamos la entrevista que he publicado hace un tiempo a Antonio Presa, vamos a encontrar varias alusiones a un lector autentico. Un sujeto al que se apela frente a cada decisión editorial pero que no se define por su pertenencia al mundo de la historieta. El lector autentico no es un iniciado ni un conocedor de procedimientos artísticos y ni de genialidades narrativas, no es un intérprete legitimado del arte, se define por su pertenencia al mundo social y por su capacidad de producir su propia verdad. En otras palabras, el lector autentico no es un intérprete sujeto a una determinada doxa, por eso es libre y puede cargar de significados personales a sus lecturas personales. Eso, sostengo, define lo popular, la capacidad de generar apropiaciones diversas de los objetos culturales. ¿Pero cómo se establece una comunicación con ese lector? Para poder decirle algo al lector autentico hay que vivir en su mundo, conocer sus problemas. Hay que tener, y esto es fundamental, una mirada no prejuiciosa sobre el lector, es un sujeto al que queremos interpelar y comprender. No puedo decir aquí si Columba lo logro o no, pero puedo afirmar que esa búsqueda forma parte de una verdadera norma editorial, casi una marca. Editorial Columba no se encontró con el público popular por casualidad, lo busco y genero un sistema de producción (con sus sesgos y sus límites) orientado todo el tiempo a captar esas sensibilidades.

Nótese además que cuando Presa enuncia lectores auténticos los define por su actividad económica y social ("un contador", "un obrero"), se define al sujeto por su lugar en la sociedad, es contador, es obrero, es oficinista. No hay que reducir esto a una relación mecánica, Columba no le vendía a los contadores, historias de contadores. Se trata de vincular sensibilidades sociales, pero no desde la superficie de las referencias y las imágenes sino desde la profundidad misma de los conflictos y las tensiones. Y para ello trabajo cuidadosamente sobre los autores, principalmente los guionistas. Ramón Columba II leía personalmente los guiones y articulo un sistema para revisar, evaluar y calificarlos. El contacto de Columba era mayor con los guionistas que con los dibujantes, era bastante común en la vida editorial que Columba se entrevistara con alguno de los guionistas estrella para felicitarlo o encargarle alguna historia que entendía podía "funcionar". Morhain (2006) decía que el control de calidad "eran los guiones" . Así Alfredo Grassi primero y Manuel Morini después oficiaron como correctores de los "guionistas principiantes". Mencionaba Grassi en una entrevista que le hice hace algunos años

“yo tenía que leer el material que mandaban los guionistas espontáneos y los que me parecían buenos pasárselos a Ramón directamente, no pasaban por vasallo.” Jorge Vasallo era el responsable de la lectura inicial de todos los guiones que llegaban a Columba. Respecto a las correcciones sugeridas aclaraba que estas se daban “en algunos casos, de acuerdo al autor, porque había autores que no querían que le corrigieran los guiones, corregían ellos. Y había otros autores que les fastidiaba corregir. Entonces yo le daba una lectura y les daba una mano." (2013).

Lo que me importa aquí es identificar esa figura del lector autentico, que es la que habilita un tipo de relación con los lectores, porque si bien no identifica en ellos un conocedor del campo interno del arte, si valora en ellos su capacidad de producir su propia verdad. Columba es el editor detrás de Dax, Jackaroe, Nippur, Savarese, Alamo Jim, Águila Negra, Dago, entre tantas otras glorias de la historieta argentina, algunas más valoradas que otras.

Alfredo Scutti, la síntesis.

Si HGO representa, en esta lectura que estoy ensayando, la convicción por el género y la defensa de la obra, es editor en relación a la obra (el respecto por el público es el respeto por la obra, no se puede respetar a uno sin respetar al otro) y Columba II es la búsqueda del publico popular, del lector autentico, es el editor en relación a lo social; en Scutti encontramos la dimensión simbólica, es el rescate y la puesta en valor, Scutti es el editor en relación a la cultura como discurso. Y es que a diferencia de Oesterheld que produce obra y sentido (seria la cultura como identidad), o de Columba que produce autores y mercado, Scutti produce discursos. Quiero decir, una narrativa, una forma de legitimidad.

Ediciones Record surge alrededor de 1971, comandada por Alvaro Zerboni, para editar materiales traídos de Italia y poco tiempo después a instancias de Scutti (socio minoritario de la editorial) termina volcándose a la edición de historietas . Para entender ese momento, es preciso valorar justamente a Scutti, que siendo el socio, el hombre en el terreno de Zerboni, se aventura a editar Skorpio. Aquí encontramos algo de lo que ya habíamos planteado del editor, podemos imaginar a Scutti convenciendo a Zerboni de editar historietas. No voy a hacer ahora un análisis pormenorizado de Record, me importa analizar el derrotero editorial de Scutti. Identifico dos líneas importantes; por un lado lo que podría llamar, la puesta en valor de obras publicadas. Y por otro la habilidad para conquistar mercados. Es decir, algo así como la cintura comercial. Me refiero a cierta capacidad o intuición comercial que permite a un editor encontrar lugares, espacios, donde "ubicar" obras disponibles.

Debemos tener en cuenta que Scutti es una generación posterior de editor, trae la experiencia acumulada de editores anteriores, ha sido lector, ha estudiado el campo, ya conoce autores y obras, no es como HGO, un fundador del campo artístico y cultural; ni como Columba un fundador del mercado y la relación con el público. Scutti se mueve en un universo con mundos ya formados y con un conociendo especifico muy alto. Su gran merito es saber quién es quién y qué es que en el mundo editorial, eso le permite seleccionar y poner en valor parte de lo que circula en ese universo constituido. Su gran selección, es preciso advertir, es la obra de Oesterheld, muy probablemente es Ediciones Record la editorial detrás del éxito comercial del Eternauta, estuvo detrás de la mayoría de sus ediciones, lo reedito infinidad de veces, con distintos formatos (compilado, en fascículos a color, en fascículos blanco y negro) produjo una segunda y una tercera parte. Pero no solo fue editor de segunda mano del Eternauta, Record se apropio de casi toda la obra de Oesterheld, en sus títulos reedito prácticamente todo el material de Frontera y Misterix y financio la producción de las últimas obras de HGO. Y me atrevo a decir (sin pruebas, como corresponde) que probablemente es Scutti el gran difusor de las obras de HGO en Italia, muy probablemente fue el enorme caudal de obras de HGO, con que contaba Scutti para vender en Italia (calidad a bajo costo, obras ya amortizadas, cuyo precio de venta guarda una relación marginal a su costo de producción) lo que le permitió posicionarse como el principal agente para los autores argentinos en Italia. Con el tiempo record se convierte en una factoría italiana, produce para Italia y república "de rebote" en argentina. Eso marca un poco su final, ya que llegado un momento los editores italianos toman relación directa con los autores (principalmente los guionista, que forman equipos de producción) puenteando al editor, reduciendo así los recursos y autores disponibles.

El discurso de la historieta argentina.

Queda para este último tramo, revisar muy someramente uno de los aportes de Scutti que más huella ha dejado, se trata de la producción de un discurso en torno a la historieta argentina. Tenemos que observar primero que Skorpio fue una de las primeras revistas de historietas argentinas que traía en su interior varias secciones fijas de textos en torno a la historieta. Corresponde también al momento en que a nivel mundial la historieta empezaba a conformarse como un objeto de estudio. En Skorpio se poda encontrar biografías de historietistas, algunas notas aisladas y una sección fija que se llamo el club de la historieta. Allí Primero Alfredo Grassi y luego Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno fueron redactado una suerte de historia de la historieta mundial y argentina. Esto es importante porque del otro lado, en las revistas de Columba no había ningún tipo de paratexto relacionado a la historia o valoración de la historieta, si lo había en las revistas de La Urraca que conformaron con Record, durante algún tiempo una suerte de sistema de construcción de sentido. Esos textos serán compilados luego en el libro "Historia de la historieta argentina " editado por Record en 1980. Sobre la operaciones discursivas que se operan en ese libro ha escrito un muy interesante y acertado ensayo nuestro querido Von Sprecheer donde se observa que “produjeron sentido por presencias y ausencias, refiriéndose en por lo menos un cuarto del libro a Oesterheld (…) y dedicando un espacio mínimo a Editorial Columba” y de ese modo “juegan a marcar la distinción, la ruptura, con lo que están operando para convertir a Columba y a Wood como lo viejo dentro del campo (…) en esa línea le dedicaron un espacio mínimo a Robin Wood, que entonces con seguridad, era un autor muy valorado por los lectores, casi una eliminación simbólica” (2010:3).
Ignoro, y sería muy aventurero afirmar o negar, si Scutti coincidía o no en los criterios de valoración y validación artístico- estética que Trillo y Saccomanno estaban proponiendo e imponiendo desde sus textos, lo cierto es que como editor posibilito y habilito este universo de discusión. Un universo que por otra parte quedo inconcluso ya que del otro lado no hubo respuesta, Columba no conto su versión de la historia de la historieta, ni surgió (hasta mucho tiempo después) una bibliografía que saliera al cruce, cuestionando los sesgos y falencias.
En una entrevista que le hice a Ray Collins en 2012, decía “ese libro lo iba a hacer yo. Record me lo encarga a mí, pero en ese momento había en la redacción gente que pensaba de otra manera, que no me molestaba, pero evidentemente yo no era confiable porque me iba a dedicar a hacer la historia de la historieta y no la historia de otra cosa que no tiene nada que ver con la historieta” y concluía "eso lo hizo el finado Trillo a su gusto, puteo a Columba y me parece bien y junto con eso oscurecieron a Robin toda la vida, que no me den bola a mi me importa un carajo” la pregunta que yo me hacía en ese momento era porque Columba no había participado de la disputa simbólica que se estaba operando en el campo. Se lo pregunte a Ray y su respuesta fue "No había necesidad, como los jueces hablan por sus sentencias los editores hablan por lo que publican”. Alrededor de Columba me he encontrado varias veces con este tipo de opiniones, donde se le sustrae al editor la obligación de participar de la disputa simbólica, diciendo de alguna manera que el editor no tiene porque explicar lo que hace. Se apela entonces a la analogía del funcionamiento de una empresa. Norberto Van Rousselt, por ejemplo respecto al comportamiento editorial de Columba me decía “tampoco te daban tantas explicaciones. Vos ibas atando cabos más que nada. Lo cual me parece bien porque una empresa no tiene por qué dar detalles.”(2012) el tema es que una editorial no es una fábrica de tornillos, que no tiene porque explicar porque fabrica tal o cual tornillo, una editorial, cualquier editorial está vinculada al universo cultural sobre el cual incide e interviene de diversos modos y que se compone, en un alto porcentaje de discursos, retirarse sin más de la disputa de sentido en torno a la producción y el consumo cultural puede resultar riesgoso.

Identidad, consumo popular y discurso.

Para terminar quiero redondear los aportes que cada una de estas notables figuras propongo rescatar para esta lectura histórica. El Oesterheld vimos el respeto hacia la obra en relación al autor y la cultura, es el editor que contribuye para el autor haga obra, termine de contar sus historias y proyecta hacia el publico una relacion simétrica donde respetar la obra es respetar al lector. En Columba esta el editor que no se preocupa tanto por encausar sentidos o proponerlos, busca más bien capturarlos, se trata de garantizar la comunicación, de asegurarse el contacto, de ahí la apelación constante al lector autentico, la búsqueda de sensibilidades sociales en un sistema de libertades mutuas que permiten el juego de lo popular, porque habilitan la capacidad simbólica de los objetos. Algo que estaba contenido en Oesterheld y su obra pero no le pertenecen como novedad histórica. A esto Scutti suma la vocación por la construcción de discurso. Hay que decirlo, Scutti tal vez no trajo nada nuevo en el escenario editorial, la mayoría de sus autores pasaron o se formaron en Columba, con quien competía siguiendo sus pasos, su obra más vendida y más veces reeditada fue el Eternauta que procede de un entorno artístico que Scutti no forma. No quiero decir con esto que Scutti y Record no hayan editado grandes y nuevas historietas, pero la dimensión del suceso editorial no debe ser exagerado. La gran innovación fue su discurso, que amplifico su posición subalterna como válvula de escape, se estableció (entre los lectores y entre los autores) una imagen de que en Record salía lo que no podía salir en Columba, (en Skorpio podíamos encontrar por ejemplo algún grado de erotismo) aunque al final las historietas de ambas editoriales compartieran las mismas páginas en las revistas italianas de la Eura. Espero que algo de estas reflexionen contribuyan para el desarrollo de mejores y más reflexivas estrategias para la edición argentina de historietas.


Fuentes


* Laura Vazquez (2010) "El oficio de las viñetas". Paidos, Buenos Aires.
* Alfredo Grassi (2013) entrevista propia.
* Max Weber,[1919] 2008. "El político y el científico" Ediciones Libertador.
*VON SPRECHER, R. (2005) El Campo de la historieta realista en argentina y la globalización neoliberal. En: III congreso panamericano “integración comercial o dialogo cultural ante el desafío de la sociedad de la información” (Ponencia)
(2010) “Luchas en el Campo de la historieta realista argentina” Universidad Nacional de Córdoba En: Estudios y críticas de la historieta argentina.
* Morhain, Jorge C. (2006) Entrevistado por Marcelo Piñeiro, Javier Rago y Felipe Avila (grupo rebrote) En: Revista Cine portátil Nº2 Año 1. Septiembre de 2006.
* Oesterheld, Héctor G. [1975] en: Ferreiro, A y AA VV (2005) “Oesterheld en Primera persona” Ediciones la Bañadera del Comic, Buenos aires.
* Ray Collins, 2013. Entrevista propia.




domingo, 10 de abril de 2016

La vigencia del Plan Seldon

Entre 1951 y 1953 Isaac Asimov escribe tres novelas que se conocen como la "trilogía de la fundación" se trata de "Fundación"(1951) "Fundación e imperio" (1952) y "Segunda Fundación"(1952). Allí el maestro de la ciencia ficción se despacha narrando los devenires de un nuevo orden galáctico construido sobre los ruinas de un antiguo imperio que se extendió, nos dice Asimov, a lo largo de 12 milenios . Pero sobre lo que quiero reflexionar de estas novelas no es solo su dimensión fantástica en cuanto a la construcción de un futuro científicamente creíble (las naves espaciales, los saltos en el hiperespacio, el dominio de la energía atómica, los distintos artefactos tecnológicos que Asimov describe) sino sus sólidos componentes en cuanto a los fundamentos de ciencia social. Asimov no solo cuenta cómo crece un imperio espacial sino también como lo hace sociológicamente y para ello exhibe un conocimiento profundo de la teoría sociológica.

Estructura y narración

En términos de estrategia narrativa es notable para quien lea las tres novelas juntas, como hice yo, que "fundación" se divide en 5 partes (los Psicohistoriadores; los enciclopedistas, los alcaldes, los comerciantes y los príncipes comerciantes), subdividas a su vez en capítulos numerados nominalmente. Cada parte toma un arco argumental, que sucede temporalmente a la anterior pero con muchos años de distancia, allí resulta un recurso narrativo interesante que los protagonistas de cada parte asumen el rol de personaje histórico (y hasta mítico) en la parte siguiente. Estos intervalos narrativos le permiten a Asimov oscilar constantemente sobre la imagen externa de cada personaje desde una mirada más sociológica. En cambio "Fundación e imperio" y "Segunda Fundación" tienen ya una estructura narrativa más tradicional, dentro de cierto modelo bastante más habitual en la novelas de Asimov. Los capítulos toman los nombres de personajes, elementos o sucesos de forma casi matemática en torno al argumento central. Y los hechos se narran con menos intervalos narrativos como sucede en la primer novela, que si se mantienen entre parte y parte. Ambas novelas se subdividen en dos partes. Fundación e imperio en "el general" y "el mulo" mientras que segunda fundación se divide en "el mulo inicia la búsqueda" y "la búsqueda de la segunda fundación". La primera de estas parte incorpora además 5 interludios entre cada capítulo, donde se va narrando acontecimientos paralelos (pero íntimamente vinculados) a los hechos propios de la novela. Otro recurso llamativo en las tres novelas es apelación constante, la cita a la "enciclopedia Galáctica" antes de cada parte para introducir desde allí personajes y temáticas.

El interregno

Toda la historia comienza en Trántor, la capital del imperio galáctico, un planeta dedicado exclusivamente a la administración del imperio. Un planeta administrativo. Allí un científico llamado Hari Seldon ha juntado a un equipo de especialistas alrededor de una nueva disciplina "la psicohistoria". Nunca definida del todo en las novelas, la psicohistoria parece combinar elementos del pensamiento estadístico (la lógica de la caja negra, correspondencia de causas y consecuencias, estudios de probabilidades) con conocimientos de historia, psicología y matemáticas complejas. Un pisco historiador parece ser una suerte de matemático de multitudes, que a partir de un complejo estudio puede llegar a predecir el comportamiento de las sociedades. Algo de todo esto remite indudablemente a las teorías del caos y los paradigmas de complejidad, pero entiendo que son complejos teóricos cuyo desarrollo pleno es algo posterior a la novelas. La cuestión es que Hari Seldon, a través de sus estudios de matemática social compleja llega a la conclusión de que el imperio entrara en una decadencia inevitable y que a su final también inevitable, le sucederán 30.000 años de caos, barbarie y desgracias. Seldon sostiene que si bien el fin el imperio no se puede evitar, lo que puede hacerse es intentar reducir el costo social y humano de su caída. Entonces, con su grupo de pisco historiadores elabora un plan cuyo éxito podría reducir ese periodo de caos a solo 1000 años. Luego de varios conflictos dentro el imperio, donde Seldon y su grupo son visto como conspiradores, llega a un acuerdo con el emperador que le permitirá ejecutar su plan, siempre y cuando lo haga lejos "en el extremo de la galaxia". Así el plan de Seldon parece estar cómodo en el exilio. El mismo emperador elige el planeta Terminus, que no está muy seguro de donde queda. Allí se afinca la Fundación.

En principio la fundación no parece ser más que un grupo de especialistas dedicados a registrar y preservar todo el conocimiento científico acumulado en la historia de la humanidad. Es una especie de "enciclopedia" del futuro. Recordemos que "La enciclopedia" fue uno de los proyectos científicos más importantes de la historia, en 1750 en Francia en plena ilustración, se junto a casi todos los intelectuales de la época (Descartes, Voltaire, Rosuou; Montesquieu; Diderot; Quesnay, entre otros) para hacer un registro editorial de todo el saber humano. Así salieron 35 tomos que organizaban y registraban todo el avance científicos en todas las áreas hasta el momento. Según Muñoz Fernández, la enciclopedia dio trabajo a 1000 obreros y cerca de 4000 colaboradores en distintas áreas durante 25 años.
A quienes participaron del proyecto se les llamo Enciclopedistas y su director fue Denis Diderot. Así la Fundación de Asimov empieza siendo una enciclopedia Galáctica y Hari Seldon una suerte de Diderot del futuro. La diferencia está en que la Enciclopedia de la ilustración era un proyecto de desarrollo del saber (aunque el editor Le Breton al principio solo quería traducir una enciclopedia inglesa la "Cyclopaedia" termina juntado un equipo de investigadores que expande el conocimiento, se transforma así en un proyecto de desarrollo ), puramente científico, mientras que la Fundación de Seldon es, y lo veremos con más claridad a medida a que avanza la historia, un proyecto eminentemente político.

La crisis Seldon

La historia empieza a delinearse entre los conflictos que genera el crecimiento de la fundación que va pasando desde esa suerte de organización científica a un cuerpo político que de a poco se va expendiendo en la galaxia a la sombra del imperio en decadencia. Así "fundación" va narrando el pasaje a través de esos intervalos narrativos, de los psicohistoriadores a los enciclopedistas y de estos últimos a los alcaldes . El conflicto en la novela "fundación" siempre es un conflicto social. En los alcaldes se trata del pasaje o la síntesis entre el hacer político y el conocimiento científico representado el primero en Salvor Hardin (alcalde de la ciudad de Terminus) y el ultimo en Lewis Pirenne, la máxima autoridad de la fundación. La crisis comienza cuando el gobernador de Anacreonte, el sistema de planetas más próximo a Terminus, se declara rey, rompiendo de este modo su obediencia al imperio galáctico. Es una muestra de la decadencia del imperio y expone a Terminus a una vulnerabilidad que es preciso resolver. La crisis se resuelve con el ascenso al poder de Salvor Hardin y con una alianza estratégica con el gobierno de Anacreonte. De ahora en más la fundación proveerá de tecnología atómica a Anacreonte pero lo hará dentro de un marco religioso, no transmitirá conocimientos sino objetos y saberes prácticos. Un manto religioso encubrirá el traspaso tecnológico impidiendo a Anacreote independizarse de la fundación. La siguiente crisis será la inevitable avanzada de Anacreonte contra la fundación, donde como en la vez anterior la Fundación llevaba todas las de perder, y aquí el carácter religioso que la fundación ha instalado en Anacreonte jugara un papel decisivo. En la bóveda del tiempo un mensaje de Hari Seldon lo explicara de la siguiente manera:
"Según nuestros cálculos, han llegado ahora a la dominación de los reinos barbaros que rodean la fundación. Del mismo modo que en la primera crisis emplearon el equilibrio de poder para poder remontarla, en la segunda han obtenido la dominación mediante el uso del poder espiritual contra el temporal"(156)

Hay que explicar algo sobre la bóveda del tiempo, allí se emitían mensajes grabados por Seldon que debían ser presenciados por las autoridades de la fundación en momentos determinados. En esos mensajes Seldon daba cuenta "según sus cálculos" que etapa de desarrollo estaba atravesando la fundación y que conflictos debían venir, pero sin anticipar cuales serian las soluciones posibles porque de hacerlo estaría interfiriendo en el devenir histórico reduciendo las probabilidades de que suceda lo que tenía que suceder. La crisis Seldon empiezan a aparecer como concepto en la novela. Son esos momentos en que el peligro amenaza la supervivencia de la fundación y donde la solución implica un avance. Un personaje dice en un momento "las crisis Seldon no se resuelven por una persona sino por las fuerzas históricas"(256)
Hober Mallow se convierte en el personaje representativo de esta nueva etapa "a veces se olvida que Hober Mallow empezó su vida como un vulgar comerciarte. nunca se olvida que la termino como el primero de los príncipes comerciantes". La nueva etapa de la fundación es la expansión económica, los comerciantes van buscando mercados (mundos) donde vender los productos de la fundación y se convierten así en autoridades políticas de la fundación. Como podemos advertir, Asimov nos va mostrando su propia teoría del desarrollo humano. La dominación pasa de lo religioso a lo económico. El tema es que hasta aquí la fundación estuvo creciendo en la periferia (el extremo de la galaxia), con el avance de la expansión económica, nos empezamos a acercar centro y es irremediable encontrarnos así con lo que queda del imperio.

La mano muerta de Hari Seldon

Si la primer novela puede leerse en términos sociológicos, podría decirse que trata sobre los distintos usos políticos del conocimiento (practico y teórico), la segunda "Fundación e imperio" es ya un asunto político. Aquí se trata de vencer al imperio. Se cuenta ahora la avanzada de Bel Riose, el ultimo gran general del imperio, contra la fundación. Y el mayor enemigo de Riose no serán justamente las naves de la fundación, sino el plan Seldon y su inevitable victoria, la mano muerta de Seldon asegura la victoria de la fundación. De eso trata la primer parte de "Fundación e Imperio" que termina con la victoria de la fundación y deja flotando el próximo conflicto. El próximo enemigo de la fundación puede ser un enemigo interno. Dice un personaje, uno de los príncipes comerciantes, que el próximo problema puede ser "la gente que quiere distribuir un poco la riqueza y desea evitar que se concentre en manos que no son las que producen"(378)

El dilema sociológico

Pero el conflicto que se presenta en la segunda parte de "Fundación e imperio", titulada "El Mulo" será uno de los más interesantes giros narrativos de la trilogía. El mulo es un mutante con poderes extraordinarios (puede manipular la mente de las personas) y su irrupción en la historia desbarata todo el plan Seldon, porque ataca al centro de la vulnerabilidad teórica del plan. Sucede que la psicohistoria predice comportamientos de masas pero resulta inútil para predecir el comportamiento de grupos reducidos, y mas específicamente, de individuos. En otras palabras, en la medida que mayor relevancia tengan los hechos individuales mas falible resulta la psicohistoria y el mulo representa la mayor potencia del hecho individual. Este razonamiento forma parte de uno de los nudo teóricos mas importantes de la sociología. se trata de la dicotomía individuo/sociedad. En qué medida, o en qué momento los hechos individuales pueden ser considerados hechos sociales, donde empieza la sociedad y donde termina el individuo. Cada rama de las tres vertientes del pensamiento sociológico, los tres clásicos de la sociología (Marx, Durkheim, Weber) tenían una respuesta para este problema. Es decir, un instrumento metodológico que permita construir una unidad discreta de análisis a través de la cual entender a la sociedad. Y este instrumento depende, obviamente, de la teoría social que se tenga, así Marx definía a la "clase social" (definida por su posición en los medios de producción) y la disputa entre las clases (sus intereses) como motor de la historia.
Su herramienta era la clase social y el conflicto de intereses. Durkheim tenía al "hecho social", definido como un fenómeno externo a los individuos y que involucraba simultáneamente a varios individuos, la sociedad para Durkheim, recordemos, era más que la suma de sus partes y por tanto el hecho social es más que la suma de los hechos individuales. Weber tenía el concepto de "acción social" que era distinta de la acción individual (que definía dentro de distintos tipos de racionalidad) porque estaba simbólicamente orientada, la acción social solo tiene sentido (y por tanto, existe) en tanto haya una sociedad sobre la que se vincula, sobre la cual incide. Si adolece de orientación social, sino está orientada a los otros, deja de ser una acción social y queda dentro de la acción individual. Weber daba el ejemplo de muchas personas que frente a la lluvia abren un paraguas al mismo tiempo, eso no puede constituir una acción social aunque sean muchas acciones individuales simultaneas. Todo esto para definir la complejidad del dilema individuo/sociedad pero debemos reducirlo a un problema estadístico, que es como parece pensarlo Asimov. Es mas fácil predecir el comportamiento de un millón de hormigas que el de una sola. Y el plan Seldon se desbarata cuando una sola hormiga empieza a conquistar el universo. Hay en "fundación e imperio" una escena maravillosa, cuando las autoridades de la fundación, inmersas en intrigas por el control del comercio y la distribución de la riqueza pero profundamente preocupadas por el avance del Mulo sobre los planetas de la periferia, van a la bóveda del tiempo a escuchar el mensaje de Hari Seldon. Creen que el avance del Mulo es parte de la nueva crisis, pero Seldon les habla de los conflictos de intereses y la disputas internas. Entonces se dan cuenta de que el mulo no está contemplado por el plan. Tras esa reunión las naves del Mulo se apoderan de Terminus y la fundación ha sido derrotada.

La segunda fundación

La última novela de la trilogía se divide en dos partes "El mulo inicia la búsqueda" y la "Búsqueda de la fundación". En ambas partes la obsesión es la misma, se trata de encontrar "la segunda fundación" a lo largo de las novelas nos enteramos de que Hari Seldon había creado una segunda fundación casi simultáneamente a la primera y que ella resguardaba el plan ante cualquier imprevisto. Tempranamente había dicho Hari Seldon, en uno de sus primeros mensajes:
"no olviden que se estableció otra fundación hace ochenta años; una fundación en el otro extremo de la galaxia, en el extremo de las estrellas, siempre estarán allí, atentos y alerta"(157)

La preocupación del mulo es que esta segunda fundación termine por derrotar a su nuevo imperio, el sueño de la resistencia es que esa segunda fundación ayude a derrotar al mulo. Por un motivo u otro todos buscan la ubicación de la segunda fundación. Pero nada, ni la segunda fundación puede derrotar al mulo. Ya en fundación e imperio el último tramo de la segunda parte está dedicada a la búsqueda, por parte de la resistencia, de la segunda fundación. Uno de los mejores recursos narrativos utilizados por Asimov es el de esconder todo el tiempo al mulo. Fundación e imperio termina con el descubrimiento de la identidad del Mulo y la pérdida de una pista certera sobre la ubicación de la segunda fundación. Así, es que la última novela de la trilogía comienza cuando el mulo inicia una cruzada definitiva para encontrar a la segunda fundación. La cual, a diferencia de la primera, estaba compuesta por psicohistoriadores, que habían desarrollado las capacidades telepáticas, que por mutación poseía el mulo, pero no tenían la capacidad militar para enfrentarlo. A medida que avanza la historia esta segunda fundación, con sus misteriosos agentes, parece funcionar más como una logia secreta que como un planeta de científicos.
En los interludios que intercala Asimov entre los capítulos de la primer parte, se va mostrando la desesperación de la segunda fundación ante el avance del mulo. Finalmente, cuando parece que el mulo ha vencido, en el planeta donde parece ubicarse la fundación (Rossem), resulta ser el mulo el vencido. El primer orador, que gobierna la segunda fundación extrae de la mente del mulo, el resentimiento y todo lo que lo motiva a buscar a la fundación. El Mulo vuelve a Kalgan (el planeta donde centraliza su poder), abandonando así su búsqueda y dando por cerrado el problema, se dedica a gobernar la galaxia hasta su muerte. Tras lo cual Kalgan pierde poderío, renace la primera fundación y Terminus vuelve a ser la capital de la galaxia.

El otro extremo de la galaxia

La ultima parte de la novela mantiene a obsesión por la segunda fundación, pero ahora quienes la buscan no son agentes del mulo, sino políticos de la primera fundación que ven en ella una amenaza. A todo esto el nuevo señor de Kalgan pretende reconstruir el imperio del mulo y amenaza con atacar a la fundación. Los conspiradores creen que la segunda fundación esta detrás del señor de Kalgan. Finalmente se desata la guerra entre Kalgan y la fundación, Asimov se las ingenia para contarla por arriba, mientras va narrando la búsqueda de los conspiradores. La segunda Fundación se revela cada vez más misteriosa y manipuladora, sus agentes, por todos lados parecen ir encauzando la historia según sus fines. Finalmente los conspiradores atrapan a uno de los agentes y llegan a la conclusión de que la segunda fundación es en realidad una sociedad secreta escondida en el mismo Terminus, con algunos agentes dispersos por la galaxia, alrededor de 50 en total, o eso les hace creer el agente. La pregunta queda pendiente en la mente de Darrel, el líder de los conspiradores que ha creado un bloqueador para la manipulación telepática, "¿cuándo puede saber un hombre que no es un títere? ¿cómo puede saber un hombre que no es un títere?" (884) La trilogía cierra entonces sobre tres formas de dominación, la religiosa, la económica y la mental. Finalmente nos enteramos que la segunda fundación no ha sido vencida, y que el otro extremo de la galaxia no es un lugar geográfico sino un espacio social dice el Primer Orador "La solución se habría alcanzado inmediatamente si los investigadores hubiesen recordado que Hari Seldon era un científico social, y no un científico físico, y hubiesen ajustado sus procesos mentales a este hecho. ¿que podía significar los extremos opuestos para un científico social?" (893)

* Las citas pertenecen a la edición "Trilogía de la Fundación" (2011) Sudamericana, Buenos Aires.